Ante la capacidad operativa que a nivel internacional tiene el Cártel de Sinaloa -y el capo fugitivo, Joaquín El Chapo Guzmán Loera-, varios gobiernos de América Latina han respondido con la implementación de medidas de seguridad.

En Ecuador, la Fiscalía General abrió investigaciones a tres compañías vinculadas al Cártel de Sinaloa, incluidas en la lista de empresas usadas para el lavado de dinero del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

En tanto, las autoridades de Honduras reforzaron el control de vuelos privados para evitar que Guzmán Loera intente cruzar fronteras y esconderse en aquella nación. A su vez, el ministerio de Gobernación de Guatemala ordenó robustecer los controles fronterizos con México para evitar la presencia del capo.

En abril, las autoridades nacionales capturaron a la cabeza del Cártel de Sinaloa en Centroamérica, César Gastélum Serrano, alias La Señora, quien operó el tráfico de drogas desde San Pedro Sula, al menos durante 10 años.

A su vez, de acuerdo con un informe publicado por el periódico colombiano El Tiempo, funcionarios de las fuerzas de seguridad estadounidenses les habrían pedido a sus homónimos colombianos toda la información sobre los contactos y apoyos del Cártel de Sinaloa en ese país.

De acuerdo con documentos consultados por El Tiempo, la mayor organización criminal de Colombia, Los Urabeños, proporcionó apoyo militar y logístico a miembros del Cártel de Sinaloa.

Según un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos, el Cártel de Sinaloa también operaba en Venezuela. El documento indica que las organizaciones criminales colombianas, incluidos Los Rastrojos, las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) facilitaban el trasiego de narcóticos a tierras venezolanas.

Sin embargo, el codirector de InSight Crime, Steven Dudley, prevé que Guzmán Loera permanezca en México, donde tiene contactos en los más altos niveles, dispone de túneles legendarios, y ha demostrado que puede comprar cualquier forma de salir de muchas situaciones.

Arron Daugherty, de esta fundación especializada en crimen organizado en las Américas, destaca que quedarse en México le daría al barón del narcotráfico una gran ventaja, pues tiene más posibilidades de corromper a las autoridades locales.

No obstante, Dudley afirma que, de esconderse en el extranjero, es altamente probable que desapareciera en los países donde su red es más fuerte: el Triángulo Norte 
—Guatemala, El Salvador y Honduras—, que ha sido un punto clave para el transbordo de cocaína del Cártel de Sinaloa.