El presidente Hugo Chávez lleva la voz cantante en la defensa del acosado líder libio Muamar Gaddafi, quien mantuvo estrechos vínculos con la izquierda radical de América Latina desde su llegada al poder en 1969.

Tras la entrada de los rebeldes a Trípoli el fin de semana pasado, Chávez ha reiterado a diario su apoyo público a Gaddafi, a quien considera su amigo y con quien ha tejido una estrecha relación en la última década.

Este miércoles denunció el "asalto y saqueo" de la embajada de Venezuela en Trípoli y aseveró que "el drama de Libia no termina ni aún con el gobierno de Gadafi, comienza nada más".

"Están demoliendo un país delante del mundo. Cumplimos con nuestro deber moral y político de denunciarlo desde el primer día", dijo.

Pero Chávez, un militar en retiro, es quizás el político latinoamericano que más tardíamente se vinculó con Gadafi. "En los años 70 muchos líderes revolucionarios vinieron aquí (a Libia). Yo no pude porque estaba en el Ejército. Cuando el Libro Verde comenzó a llegar a Venezuela, ya nosotros andábamos siguiendo el ejemplo de Gadafi", dijo Chávez en un discurso en Trípoli en 2009, cuando acudió a la celebración de los 40 años de la revolución libia.

"Gaddafi surge en un momento de renovación. Se venía no solo de la derrota de los movimientos guerrilleros en América del Sur (la guerrilla de origen comunista en Venezuela y el "Che" Guevara en Bolivia), sino de un cuestionamiento mundial a los partidos comunistas, especialmente de Europa occidental, que eran poderosos pero no accedían al poder". David Paravisini, ex diplomático venezolano en Libia.

"Yo siempre le dije a muchos compañeros del Ejército: Si Gadafi y aquellos jóvenes militares libres lo hicieron, ¿por qué nosotros no podremos hacerlo?", señaló en aquella ocasión Chávez.

Gobierno ecuatoriano. Ecuador denunció las operaciones de la OTAN en Libia como una "invasión" y previó que tras el virtual triunfo de los rebeldes la coalición internacional que los apoya tomará el control del petróleo de ese país, como ocurrió en Irak.

"Se ha confirmado lo que muchos países dijimos, estamos hablando de una clara invasión y una afectación a la autodeterminación del pueblo libio", dijo el canciller Ricardo Patiño al periódico digital de la Presidencia ecuatoriana.

"Ahora se van a tomar el petróleo como era de suponerse, como lo hicieron en Irak; invadieron Irak, se tomaron el petróleo, murieron centenares de miles de personas y, claro, como son los países poderosos del mundo, nadie los enjuicia", añadió.

Los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia, miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), han expresado su apoyo a Gaddafi.

Guerrillas. El impacto de Gaddafi en los movimientos insurgentes de América Latina estuvo asociado a la reivindicación de los países del Tercer Mundo, como alternativa de izquierda frente a la Unión Soviética, explicó David Paravisini, quien fue diplomático venezolano en Libia.

"Gaddafi surge en un momento de renovación. Se venía no solo de la derrota de los movimientos guerrilleros en América del Sur (la guerrilla de origen comunista en Venezuela y el "Che" Guevara en Bolivia), sino de un cuestionamiento mundial a los partidos comunistas, especialmente de Europa occidental, que eran poderosos pero no accedían al poder", explicó Paravisini.

"En ese contexto, Gaddafi comenzó a captar gente a la que llevaba a Libia para formarla ideológicamente. Pero el único apoyo sólido de Libia en la región fue al gobierno sandinista, tras el triunfo de la revolución en 1979", refirió.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, es el otro gobernante latinoamericano que ha respaldado a Gaddafi de cara a la rebelión interna, las sanciones y la intervención de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

La revolución en Nicaragua provocó "la solidaridad de muchos gobiernos no solo del campo socialista, como Cuba, sino también de países árabes como Libia", dijo el general retirado Hugo Torres, actual diputado de la disidencia sandinista.

Según Torres, Gadafi brindó más de US$300 millones en cooperación a la revolución (1979-90). El ex vicecanciller del primer gobierno sandinista Víctor Tinoco afirma por su parte que fueron US$100 millones en créditos, más intereses acumulados que finalmente fueron condonados en 2010.

Cuando Violeta Chamorro ganó la presidencia de Nicargua en 1990 fueron cortadas las relaciones diplomáticas con Libia, hasta que Ortega regresó al poder en 2007 y las reanudó.

En Centroamérica, también la guerrilla salvadoreña Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) tuvo contactos y un cierto apoyo de parte de Gadafi en los años 80.