Washington. Grabaciones desclasificadas en EE.UU. han revelado la intención del presidente de ese país entre 1969 y 1974, Richard Nixon, de “golpear en el trasero” y derrocar en ese tiempo al “hijo de puta” de Salvador Allende, quien falleció durante el golpe de Estado de Augusto Pinochet en 1973.

Las conversaciones también muestran por primera vez el posible reconocimiento del papel de la Central de Inteligencia Americana (CIA) en el asesinato, en 1970, del entonces comandante en jefe del Ejército chileno, el general René Schneider, con el objetivo de boicotear la toma de posesión de Allende como presidente de Chile.

Las cintas se publicaron en EE.UU. a través de la página web nixontapes.org, y su contenido se resume en un artículo publicado en Chile por el Centro de Investigación Periodística (Ciper), redactado por el periodista Peter Kornbluh.

En estas grabaciones se incluyen varias conversaciones sobre Chile entre Nixon y su consejero de Seguridad Nacional y posterior secretario de Estado, Henry Kissinger, en las que trataban a Allende de “hijo de puta” y decían que querían “patear su trasero”.

“Es un Estado fascista”, dijo Nixon durante una conversación en el Salón Oval de la Casa Blanca al referirse al triunfo de la coalición de Allende, la Unidad Popular, en las elecciones municipales de abril de 1971. De acuerdo con la transcripción de las cintas, a Nixon le molestó mucho la decisión de Allende de nacionalizar las empresas estadounidenses en Chile, en especial las dedicadas a la extracción del cobre, principal producto del país.

El 11 de junio de 1971 Nixon le transmitió a Kissinger cuál era la opinión del secretario del Tesoro, John Connally, quien le había dicho que si Washington no se paraba frente a Allende, otros países latinoamericanos empezarían a nacionalizar empresas estadounidenses. “El efecto en el resto de Latinoamérica, sin importar lo que escuchemos desde el Departamento de Estado y el resto, va a ser malo para nosotros”, señaló el entonces presidente estadounidense. “Los americanos mueren de ganas de que golpeemos a alguien en el trasero”, declaró Nixon.

“Todo lo que hacemos con el gobierno chileno será observado por otros gobiernos y grupos revolucionarios en América Latina”, añadió. Unos meses más tarde, el 5 de octubre de 1971, Nixon comunicó a Kissinger y Connally su decisión: “He decidido remover a Allende”. Connally repuso: “... y lo único que usted puede esperar es tenerlo derrocado y, en el intertanto, usted puede lograr su punto para probar, a través de sus acciones en su contra, que lo que está cuidando son los intereses de Estados Unidos”.