Gran Bretaña y Francia dijeron que están buscando una orden de la ONU para imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia, mientras que los aviones de Muammar Gaddafi contraatacan las posiciones rebeldes y funcionarios hablan de un millón de personas necesitadas.

Ofreciendo una potencial rama de olivo a los rebeldes que quieren poner fin al largo gobierno de Gaddafi, uno de sus socios reclamó un diálogo a los jefes de la oposición, en una señal de que el veterano líder podría estar dispuesto a ceder en un levantamiento sin precedentes.

La oferta, rápidamente rechazada por los rebeldes, coincidió con una renovada advertencia de Gaddafi, que dijo a las naciones europeas ubicadas al norte del Mediterráneo que si él cae "van a tener inmigración, miles de personas de Libia invadirán Europa".

Con los civiles rodeados por fuerzas leales a Gaddafi en dos ciudades del oeste, Misrata y Zawiyah, persistía el temor por una creciente crisis humanitaria dentro del país.

"Estamos trabajando de cerca con nuestros socios en una base de contingencia sobre elementos de una resolución por una zona de 'no vuelo', dejando en claro la necesidad de apoyo regional", dijo este lunes el ministro de Relaciones Exteriores británico, William Hague.

Una fuente diplomática francesa confirmó que el país está "trabajando con nuestros socios en Nueva York en una resolución sobre una zona de 'no vuelos'".
El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, de visita en Afganistán, advirtió que cualquier acción en Libia "deberá ser el resultado de una sanción internacional". La Casa Blanca dijo que todas las opciones están en la mesa, incluyendo armar a los rebeldes.

Rusia, un miembro permanente clave del Consejo de Seguridad de la ONU con poder de veto, declaró que se opone a una intervención militar extranjera. "Los libios tienen que resolver sus problemas ellos mismos", dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, enfatizó la necesidad de que haya una autorización de Naciones Unidas. "No me puedo imaginar que la comunidad internacional y Naciones Unidas se queden quietas si Gaddafi y su régimen siguen atacando a su propio pueblo", aseguró.

Una zona de exclusión aérea no sería sólo un tecnicismo. El primer paso sería probablemente bombardear las defensas aéreas libias, pero los líderes occidentales no quieren arriesgarse a desatar un prolongado conflicto militar como los que actualmente enfrentan en Irak y Afganistán.

Ciudad sitiada. En la ciudad de Misrata, controlada por los rebeldes, los heridos estaban siendo tratados en los pisos de los hospitales debido a una catastrófica escasez de instalaciones médicas, dijo un residente.

Misrata es la mayor ciudad en el oeste que no está en manos de Gaddafi y su postura contra una milicia comandada por su hijo la convirtió en un símbolo de la resistencia.

En el este, aviones de guerra lanzaron ataques aéreos en las afueras de la terminal exportadora de petróleo Ras Lanuf, a 600 kilómetros al este de la capital Trípoli, dijeron testigos. Uno de ellos impactó contra un vehículo en el que viajaba una familia.

Fuentes navieras dijeron que los combates provocaron el cierre de los puertos de Ras Lanuf y Brega. Los precios del crudo Brent subieron a más de 118 dólares el barril el lunes y las cotizaciones de los futuros estadounidenses llegaron a su máximo nivel desde septiembre del 2008.

Los combates han sido erráticos, con pequeños grupos enfrentándose al estilo de la lucha guerrillera. Los ataques aéreos han sido intermitentes y los bombardeos a menudo imprecisos.

Pero la resistencia de las tropas de Gaddafi frente a las protestas que comenzaron a mediados de febrero y su capacidad de lanzar contraataques en una carretera costera clave elevaron el riesgo de que el país caiga en un prolongado baño de sangre.

La ONU y la Unión Europea están enviando misiones de investigación a la nación del norte de Africa, donde reportes de residentes sobre ataques de las fuerzas de seguridad contra civiles desataron una investigación de crímenes de guerra y provocaron indignación internacional.

En Ginebra, la coordinadora de ayuda de la ONU, Valerie Amos, dijo que más de un millón de personas que huyen de Libia o están dentro del país necesitan ayuda humanitaria.

"Las organizaciones humanitarias necesitan un acceso urgente ahora", declaró. "La gente está herida y se está muriendo y necesita ayuda inmediatamente", agregó.

Los rebeldes han pedido ataques aéreos respaldados por la ONU contra supuestos mercenarios africanos usados por Gaddafi para aplastar el levantamiento contra su mandato de 41 años.

El gobierno dice que está luchando contra terroristas de Al Qaeda y sostiene que sus fuerzas de seguridad dirigieron sus ataques sólo contra individuos armados que asaltaron instituciones estatales y depósitos.