Atenas. El nuevo gobierno de coalición de Grecia revelará este lunes sus principales propuestas para salir de la crisis, al inicio de un debate que ayudará a determinar si dos los grandes rivales políticos del país apoyarán las reformas a fin de salvar a Atenas de la quiebra.

Los inspectores de los prestamistas internacionales de Grecia, agrupados en la llamada "troika", tenían previsto reunirse con el nuevo gobierno del primer ministro Lucas Papademos luego de la votación de confianza del miércoles, pero surgieron dudas sobre su visita.

La mayoría de los griegos elogió la designación de Papademos, pero se prevé que decenas de miles de personas descontentas con más de un año de medidas de austeridad se manifestarán este jueves, en el aniversario de un levantamiento estudiantil que ayudó a derrocar a la junta militar en 1973.

Eso complicaría las discusiones entre la "troika" y el nuevo Gabinete, dado que la marcha seguramente alterará el centro de Atenas y podría ser la más importante en meses de protestas, que por momentos se volvieron violentas.

"Podrían ser al final de la semana, pero no hay nada programado", dijo Carlos Martin Ruiz de Gordejuela, portavoz de la misión de la Comisión Europea en Grecia, en relación al equipo de la "troika".

Se espera que el nuevo gobierno de coalición gane fácilmente el voto de confianza con el apoyo del partido socialista PASOK del ex primer ministro George Papandreou y el conservador Nueva Democracia.

Sin embargo, el líder del principal grupo opositor griego, Antonis Samaras, dijo este lunes que Nueva Democracia no votará a favor de ninguna nueva medida de austeridad y afirmó que la mezcla de políticas exigidas por los prestamistas internacionales debe ser cambiada.

"Nosotros no vamos a votar por ninguna nueva medida", dijo Samaras en una reunión con su grupo parlamentario.

Agregó que no firmaría ninguna carta prometiendo un compromiso con las medidas de austeridad, como ha exigido el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la Unión Europea (UE), Olli Rehn, y que una promesa verbal debería ser suficiente.

Temor a más disputas políticas. La tarea del gobierno será diseñar un plan para convencer a los prestamistas de que Grecia se merece un segundo rescate de 130.000 millones de euros acordado por los líderes de la zona euro el mes pasado y preparar al país para una elección a comienzos del 2012.

Pero podrían surgir más de las peleas internas que llevaron al país al borde del abismo y a los pares de la Unión Europea a contemplar una zona euro sin Grecia.

Toda la atención se centra en Samaras y en cuáles serán sus argumentos en los tres días de debate.

El líder opositor propone recortes impositivos y un mayor gasto para sacar a Grecia de sus cuatro años de recesión y adelantó la semana pasada que se reservaba el derecho a incorporar cambios al acuerdo de rescate, una postura que potencialmente chocaría con la de los prestamistas.

Sin un reporte positivo de la "troika", el Fondo Monetario Internacional, la UE y el Banco Central Europeo podrían retener préstamos esenciales, sobre todo un tramo de 8.000 millones de euros que el país necesita antes de mediados de diciembre para evitar la bancarrota.

Los inspectores deben evaluar si Grecia cumplió con las metas acordadas de ingresos y gastos. Si no lo hizo, como ocurrió varias veces en el pasado, o si la economía se debilitó, el equipo debería sugerir aplicar medidas más duras.

La "troika" seguramente se concentrará en los datos de presupuesto que se publicarán el lunes, que podrían mostrar una nueva ampliación del déficit del Gobierno central en el año que terminó a fines de octubre.

Las contribuciones a las arcas del gobierno colapsaron debido a que la economía se contrajo un 15% según las estimaciones en los últimos tres años. La persistente evasión fiscal empeoró el panorama y la tasa de desempleo saltó a un récord de 18,4% en agosto.