Atenas. Los conservadores griegos prometieron este lunes rechazar nuevas medidas de austeridad a cambio de la ayuda que permitiría evitar la bancarrota, dejando en claro que el nuevo Gobierno de coalición podría no contar con el apoyo multipartidario que reclaman los prestamistas.

Antes de un debate en el nuevo Gabinete griego, el líder del partido conservador Nueva Democracia, Antonis Samaras, aseguró que no respaldará ningún nuevo ajuste.

Una mezcla de recortes del gasto con subas impositivas acordada con los prestamistas internacionales de Grecia debe ser modificada para promover mejor el crecimiento, afirmó.

Aunque el partido de Samaras es parte del nuevo gobierno liderado por el ex vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) Lucas Papademos, su apoyo a la coalición hasta ahora ha sido poco entusiasta.

Otro partido de la coalición -la pequeña agrupación de extrema derecha LAOS- también anunció que no apoyará nuevos recortes de salarios o jubilaciones.

La tarea del gobierno será diseñar un plan para convencer a los prestamistas de que Grecia se merece un segundo rescate de 130.000 millones de euros acordado por los líderes de la zona euro el mes pasado y preparar al país para una elección a comienzos del 2012.

"Coincido con los objetivos de recortar el gasto del gobierno (...) reducir la deuda, eliminar el déficit, hacer cambios estructurales. No estoy de acuerdo con cualquier cosa que estanque el crecimiento", dijo a los legisladores de su partido antes del debate que comienza este lunes.

Esencialmente aclaró que no apoyará una promesa de respaldar las condiciones para recibir un rescate de 130.000 millones de euros, como demanda el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la Unión Europea, Olli Rehn.

¿Peligra tramo de ayuda? La negativa de Samaras podría hacer peligrar un tramo de 8.000 millones de euros que Grecia necesita antes de mediados de diciembre para evitar la bancarrota.

La estricta postura conservadora sugiere que continuarán las disputas entre Nueva Democracia y los socialistas del ex primer ministro George Papandreou, que la semana pasada llevaron al país al borde del abismo y a los pares de la Unión Europea a contemplar una zona euro sin Grecia.

¿Protesta posterga visita de delegación? Papademos revelará el lunes sus principales propuestas para salir de la crisis, antes de la votación de confianza que se prevé que ganará fácilmente el miércoles gracias al apoyo de Nueva Democracia, PASOK y LAOS.

La tarea del gobierno será diseñar un plan para convencer a los prestamistas de que Grecia se merece un segundo rescate de 130.000 millones de euros acordado por los líderes de la zona euro el mes pasado y preparar al país para una elección a comienzos del 2012.

Papademos también los debe persuadir de que la nación está dispuesta a adoptar más medidas difíciles a cambio de un acuerdo que eliminaría 100.000 millones de euros de deuda del sector privado.

Los inspectores de los prestamistas internacionales, agrupados en la llamada "troika", tenían previsto reunirse con el nuevo Gobierno luego de la votación del miércoles, pero surgieron dudas sobre su visita.

Decenas de miles de personas descontentas con más de un año de medidas de austeridad se manifestarán el jueves, en el aniversario de un levantamiento estudiantil que ayudó a derrocar a la junta militar en 1973.

Eso complicaría las discusiones entre la "troika" y el nuevo Gabinete, dado que la marcha seguramente alterará el centro de Atenas y podría ser la más importante en meses de protestas, que por momentos se volvieron violentas.

Trabajadores del sector público también prometieron abandonar sus puestos durante tres horas el martes en protesta contra las medidas para reducir empleos, salarios y jubilaciones aprobadas en octubre.

En tanto, el sindicato del sector privado GSEE está considerando lanzar huelgas a nivel nacional más adelante este mes, cuando se vote el presupuesto en el Parlamento.

"Podrían ser al final de la semana, pero no hay nada programado", dijo Carlos Martin Ruiz de Gordejuela, portavoz de la misión de la Comisión Europea en Grecia, en relación a la visita del equipo de la "troika".

Sin un reporte positivo de la delegación, el Fondo Monetario Internacional, la UE y el BCE podrían retener préstamos esenciales, sobre todo el vital tramo de 8.000 millones de euros.

Los inspectores deben evaluar si Grecia cumplió con las metas acordadas de ingresos y gastos. Si no lo hizo, como ocurrió varias veces en el pasado, o si la economía se debilitó, el equipo debería sugerir aplicar medidas más duras.

La "troika" seguramente se concentrará en los datos de presupuesto que se publicarán el lunes, que podrían mostrar una nueva ampliación del déficit del Gobierno central en el año que terminó a fines de octubre.