Atenas. Los manifestantes griegos arrojaban piedras y rompían vitrinas de las calles de Atenas este lunes, tras una noche de violencia que dio a los legisladores una muestra de los desafíos que enfrentan para implementar un impopular ajuste exigido por sus acreedores externos.

Los bomberos terminaban de apagar las llamas que emanaban de las ruinas de varios edificios, incendiados por jóvenes encapuchados durante las protestas contra los recortes de salarios, empleos y jubilaciones aprobados el domingo en el Parlamento tras 10 horas de debate.

Los recortes son el precio para que Atenas reciba un rescate de 130.000 millones de euros de manos de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional y pueda evitar así una caótica cesación de pagos.

El gobierno del primer ministro Lucas Papademos debe encontrar otros 325 millones de euros en ahorros presupuestarios para conformar a los ministros de Finanzas de la zona euro, que se reunirán el miércoles.

Al mismo tiempo, los partidos políticos del país deben comprometerse a implementar los recortes después de las elecciones previstas para abril.

"Estamos enfrentando la destrucción. Nuestro país, nuestro hogar, se ha vuelto propenso a arder, el centro de Atenas está en llamas. No podemos permitir que el populismo queme nuestro país", declaró al Parlamento el legislador conservador Costis Hatzidakis.

La votación en el Parlamento mostró a 43 diputados en rebeldía, en lo que podría ser un indicio de las dificultades que podría haber para asegurar que los políticos respeten el programa, que incluye una rebaja del 22 por ciento en el salario mínimo.

La policía dijo que 150 comercios fueron saqueados en Atenas y que 48 edificios fueron incendiados. Cerca de 100 personas -68 de ellas policías- resultaron heridas y 130 fueron detenidas, detalló el lunes un oficial de policía.

También hubo violencia en otras ciudades del país, como Tesalónica y las islas de Corfú y Creta, dijo el funcionario, que pidió no ser identificado.

Los griegos estaban conmocionados con la quema de algunos edificios, como la sede del cine Attikon de estilo neoclásico que data de la década de 1870.

"Todos estamos muy enojados con estas medidas, pero esta no es la salida", expresó Dimitris Hatzichristos, un trabajador público de 30 años, mientras miraba los escombros.

En total, 199 de los 300 legisladores aprobaron el controversial programa. Los 43 parlamentarios que votaron en contra fueron expulsados inmediatamente de sus partidos socialista y conservador.

"Noche de terror dentro y fuera del Parlamento", dijo el diario conservador Eleftheros Typos en su portada.

Las acciones europeas y el euro registraban leves ganancias el lunes tras la aprobación del plan.

"Sacrificios en el corto plazo". Papademos denunció el peor quiebre del orden desde el 2008, cuando la violencia se apoderó de Grecia por semanas después de que la policía abatió a tiros a un estudiante de 15 años.

"El vandalismo, la violencia y la destrucción no tienen lugar en un país democrático y no serán tolerados", dijo Papademos al Parlamento cuando éste se preparaba para votar sobre el nuevo rescate.

Sin embargo, reconoció que implementar el ajuste en un país que ya viene sufriendo años de recortes será difícil.

"La implementación plena, a tiempo y efectiva del programa no será fácil. Somos plenamente conscientes de que el programa económico implica sacrificios en el corto plazo para el pueblo griego", afirmó.

Grecia necesita los fondos internacionales antes del 20 de marzo para cumplir con repagos de deuda por 14.500 millones de euros o sufrir una cesación de pagos caótica que podría afectar a toda la zona euro.

"Estamos enfrentando la destrucción. Nuestro país, nuestro hogar, se ha vuelto propenso a arder, el centro de Atenas está en llamas. No podemos permitir que el populismo queme nuestro país", declaró al Parlamento el legislador conservador Costis Hatzidakis.

El aire en la Plaza Syntagma fuera del Parlamento estaba enrarecido con gas lacrimógeno disparado por la policía antidisturbios durante sus combates con jóvenes que destruían barandillas de mármol y lanzaban piedras y bombas mólotov.

Aterrorizados griegos y turistas escaparon de las calles y de las nubes de gas lacrimógeno, llenando las entradas de hoteles en busca de refugio, mientras líneas de policías luchaban por contener el caos.

En las calles de Atenas, muchos comercios ardían en llamas, incluyendo un edificio que albergaba el Asty, el cine subterráneo usado por la Gestapo como un centro de tortura durante la Segunda Guerra Mundial.

La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional afirman estar cansados de promesas rotas por parte de Grecia y que los fondos serán liberados sólo con el claro compromiso de parte de los líderes políticos griegos de que implementarán las reformas sin importar quién gane las elecciones en abril.

El programa incluye también un canje de bonos para reducir la carga de la deuda de Grecia mediante una quita de alrededor del 70 por ciento en las tenencias de deuda en manos privadas.

Grecia hubiera incumplido un plazo del 17 de febrero para ofrecer la quita a sus tenedores de bonos de no haberse aprobado el paquete.

Muchos griegos creen que su nivel de vida se está derrumbando y que las nuevas medidas solo profundizarán sus penurias.

"Suficiente es suficiente", dijo Manoliz Glezos, uno de los izquierdistas más famosos de Grecia.