Londres. Greenpeace ha centrado su campaña en luchar contra las compañías contaminantes en lugar de las estancadas conversaciones de Naciones Unidas sobre el cambio climático, dijo a Reuters el líder mundial del movimiento ambientalista en la víspera de su 40 aniversario.

El grupo exploraba una nueva estrategia centrada en los bancos que apoyaban a las empresas de energía nuclear y combustibles fósiles, así como de deforestación, afirmó Kumi Naidoo.

Las negociaciones climáticas de la ONU no han llegado a cristalizar tras una enconada cumbre en Copenhague en el 2009, en la que los líderes mundiales no consiguieron llegar a un acuerdo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

El grupo también está incrementando la inversión en economías emergentes. Estos países generarán la gran mayoría del incremento de emisiones que provoquen calentamiento global en el futuro.

"El proceso de la ONU sigue siendo una parte central, pero la proporción de las inversiones ha cambiado", dijo Naidoo.

"Probablemente hayamos reducido nuestro foco en la ONU en términos de tiempo del personal, recursos de campaña (...) al menos un 50 por ciento (comparado con hace dos años)", señaló.

"Sabemos que las grandes compañías contaminadoras son un obstáculo. Creemos que ir tras ellos ayudará indirectamente al proceso de negociación", apuntó.

La crisis financiera global y el escepticismo del Senado de Estados Unidos han estancado los esfuerzos de la ONU para establecer un sucesor del Protocolo de Kioto, cuya primera ronda de reducción de emisiones expira a finales de año.

No se espera alcanzar un acuerdo en la próxima gran conferencia sobre el clima a finales de año en Durban.

Presión. Greenpeace ha llevado a cabo recientemente una campaña para intentar perjudicar la exploración petrolera submarina de la británica Cairn Energy en el océano Artico, que el grupo ecologista argumenta que es demasiado frágil para soportar un vertido de petróleo.

Los altos precios del crudo están presionando a las compañías para que perforen nuevas zonas, incluyendo aguas profundas alejadas de la costa.

Naidoo también hizo referencia a la reciente campaña del grupo para que las marcas de ropa deportiva combatieran la contaminación de los ríos chinos. Entonces Nike, Puma y Adidas dijeron que se reunirían por la petición principal de Greenpeace.

"Nuestra petición era que necesitaban desarrollar un plan para retirarse progresivamente para el 2020", dijo.

Donde las compañías no eran marcas demasiado conocidas, Greenpeace se propuso atraer la presión del consumidor mediante sus acreedores.

"No son marcas globales", dijo Naidoo en referencia a grandes conglomerados como la familia estadounidense Koch, que tiene diversos intereses industriales y financió la oposición a la ley climática de California.

"Necesitamos encontrar una nueva forma de presionarles. Hemos asignado algunos recursos para desarrollar una estrategia en el sector financiero", agregó.

La nueva aproximación estaba en línea con los principios fundacionales de "dar testimonio" de la injusticia cuando Greenpeace se fundó hace 40 años, añadió.

Greenpeace dice que consiguió 226 millones de euros el año pasado, incluyendo donaciones de 2,8 millones de personas.