Atenas. Miles de griegos marcharon el domingo hasta el Parlamento en Atenas, en un despliegue de la ira pública después de que el primer ministro George Papandreou renovara su gabinete y prometiera seguir adelante con las medidas para recortar gastos.

En una iniciativa para reducir el disentimiento en su Partido Socialista, Papandreou removió el viernes al ministro de Finanzas George Papaconstantinou, autor de un nuevo programa de austeridad de cinco años que ha desatado semanas de protestas.

El recambio coincidió con la promesa de Francia y Alemania de continuar financiando a Atenas, una decisión que podría dar a Grecia y a sus aliados de la zona euro más tiempo para evitar una caótica cesación de pagos, incluso aunque existan dudas sobre su solvencia a largo plazo.

La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) impusieron las reformas como condición para un nuevo rescate financiero estimado en 120.000 millones de euros (US$170.000 millones), el cual deberá ser financiado por Grecia a partir del 2014.

Alrededor de 5.000 manifestantes del grupo comunista PAME marcharon hacia la plaza Syntagma de Atenas - donde se produjeron actos de violencia anteriormente en la semana - y cantaron eslóganes como "Las medidas de austeridad nos están matando".

"¿Qué ha cambiado con la renovación de gabinete? Nada", dijo Costas, estudiante de 22 años que ha estado acampando en la plaza desde comienzos de mes. "No pensamos irnos a menos que retiren las medidas", declaró.

Papandreou pareció haber frenado una revuelta en su partido al incluir a algunos de los detractores más duros contra el paquete de austeridad, pero eso también podría debilitar las reformas.

Evangelos Venizelos, el mayor rival de Papandreou en el Partido Socialista, fue nombrado ministro de Finanzas. Dijo que viajaría a Bruselas el domingo para pedirle a los prestamistas que permitan algunas "mejoras (...) para la justicia social" en el paquete de reformas.

El domingo también se espera que los ministros de Finanzas de la zona euro acuerden la liberación de un tramo por 12.000 millones de euros de un crédito de rescate que Grecia requiere para pagar bonos que vencen en julio y agosto y evitar la quiebra.

"Ganaron tiempo hasta septiembre", dijo Howard Wheeldon, estratega de BCG Capital Partners, en Londres. "Alemania y Francia son los principales países implicados aquí y ninguno de ellos va a dejar que el euro caiga, y no van a dejar que Grecia quiebre", explicó.

El luxemburgués Jean-Claude Juncker, presidente del grupo de ministros de Finanzas de la zona euro, criticó la presión de Alemania para implicar a los tenedores de bonos, diciendo a un diario de ese país que se había elevado el costo del rescate.

Juncker dijo que las negociaciones por un nuevo paquete de ayuda para Grecia son vitales para la salud económica de la zona euro. Agregó que en el peor caso las agencias calificadoras podrían declarar un incumplimiento de deuda, lo que provocaría amargas consecuencias para la moneda única.

En tanto, la canciller alemana, Angela Merkel, abandonó su demanda de que los tenedores privados de bonos cambien sus tenencias por nueva deuda griega con vencimientos en siete años. Dijo que consideraba que la opción de que los inversores mantengan voluntariamente su exposición sería suficiente.

El acuerdo franco-alemán del viernes levantó a los mercados, reduciendo las primas de riesgo sobre bonos griegos y de otros países de la periferia de la zona euro tras un retroceso financiero de una semana.

Los mercados de bonos temen que Grecia declare una cesación de pagos y la mayoría de los economistas se mantienen escépticos respecto a la posibilidad de que Atenas sea capaz de devolver su enorme deuda, que alcanzó 340.000 millones de euros (US$480.000 millones) o el 150% de su Producto Interno Bruto.