La coalición de centroderecha de Silvio Berlusconi encabeza las preferencias en una región clave antes de las elecciones del mes próximo en Italia, lo que hace más difícil para rivales de izquierda formar una mayoría parlamentaria estable, mostró un sondeo divulgado este domingo.

Quienquiera que gane en las elecciones del 24 y 25 de febrero tendrá que lidiar con una profunda recesión y un creciente desempleo en la tercera mayor economía de la zona euro, y además tendrá que mantener las presionadas finanzas públicas bajo control.

Si el resultado en la región de Lombardía, en el norte de Italia, se confirma, podría aumentar las posibilidades de un acuerdo post electoral entre el Partido Democrático de centroizquierda, que lidera en los sondeos nacionales, y la formación de centro del primer ministro saliente, Mario Monti.

Según un sondeo publicado en la adición dominical del diario Corriere della Sera, la alianza del partido Pueblo de la Libertad (PDL) de Berlusconi y la Liga Norte cuenta con 35,7% de respaldo en Lombardía, donde está localizada la capital financiera de Italia, Milán.

El bloque de centroizquierda, compuesto por el Partido Democrático liderado por Pier Luigi Bersani y sus aliados de izquierda, tenían 32,3% del apoyo, mostró la encuesta del respetado instituto ISPO.

El sondeo es importante porque Lombardía tiene más sillones en el Senado de 315 miembros que cualquier otra región y por lo tanto es clave para controlar la Cámara alta.

La amarga experiencia del último Gobierno de centroizquierda de Romano Prodi, que colapsó en 2008 a menos de la mitad de su mandato debido a que desapareció su leve mayoría en el Senado, remarca la importancia del dato.

Se prevé que el Partido Democrático gane el control de la Cámara baja del Parlamento, ayudado por un complicado sistema electoral que garantiza al mayor partido una mayoría de 54% de los escaños, pero la competencia en el Senado es decidida por batallas separadas en cada región.

El Partido Democrático ha prometido que se ceñirá a metas de finanzas públicas acordadas por Monti con los socios europeos de Italia y afirma que mantendrá su amplia serie de reformas si gana las elecciones del 24 y 25 de febrero, pero quiere un mayor énfasis en justicia social y crecimiento.

Monti ha criticado a algunos elementos de la izquierda como hostiles a las reformas, lo que ha provocado respuestas ásperas de Bersani y de otros líderes de la centroizquierda, pero las relaciones entre ambas partes han sido mucho más cordiales que con Berlusconi.

Ninguna de las partes ha dicho abiertamente que formará una alianza y la centroizquierda no puede controlar la Cámara alta y muchos en la izquierda se oponen profundamente a las políticas de austeridad de Monti.

Sin embargo, si no gana de partida el control del Senado, Bersani no tendrá alternativa.