Los candidatos presidenciales Otto Pérez Molina, del Partido Patriota (PP), y Manuel Baldizón, de Libertad Democrática Renovada (Líder), protagonizaron un derroche de insultos y acusaciones durante el debate organizado la noche del lunes por la Asociación de Gerentes de Guatemala (AGG).

Cada pregunta que el moderador, Jorge Gestoso, les hizo a los aspirantes sirvió de excusa para que se hicieran señalamientos y se calificaran mutuamente como mentirosos y de estar implicados en actos de corrupción.

Las propuestas de ambos presidenciables fueron opacadas por los discursos confrontativos que aplaudían o abucheaban las porras de cada agrupación política.

Candente encuentro. Entre las reglas del debate se consignó la prohibición de mostrar documentos sobre las incriminaciones que se hicieran. A pesar de ello, Baldizón tenía en su podio y en las bolsas de su saco varias hojas con las que buscaba respaldar los señalamientos contra su rival político.

La primera ocasión en la que se caldearon los ánimos fue cuando Pérez Molina afirmó que durante el primer año de su gobierno reduciría el índice de extorsiones, asaltos, secuestros, ataques a buses y homicidios, lo cual fue refutado por Baldizón, quien lo acusó de haber debilitado al Ejército.

El aspirante de Líder mostró documentos que mostraban la reducción de la institución armada después de la firma de los acuerdos de paz, a lo que Pérez Molina, en su defensa, respondió que Baldizón usaba el mismo discurso que Sandra Torres, exaspirante presidencial del oficialismo.

Misma dinámica. En las redes sociales se produjo una avalancha de críticas contra ambos presidenciables porque en ocasiones subían tanto la voz que no dejaban que el moderador hablara.

Baldizón acusó al hijo de Pérez Molina de haber cobrado Q1 millón durante el primer año de gobierno de Álvaro Colom por servicios prestados, y de nuevo mostró un documento con el que buscaba demostrar los señalamientos.

Jorge Eskenasy, presidente de la AGG, subió al escenario para pedirle a Baldizón que respetara las reglas y entregara a sus asistentes todos los documentos que había llevado.

Baldizón se negó e intercambió palabras con Eskenasy, a lo que este respondió: “Disculpe, señor Baldizón, pero el debate no es conmigo”, mientras el moderador reía con nerviosismo.

El candidato de Líder no titubeó en mostrar otros documentos que llevaba doblados en las bolsas del traje. Gestoso optó por anunciar un receso para que se calmaran los ánimos de los candidatos.

Insultos. Pérez Molina calificó de corrupta la gestión de Baldizón durante los primeros dos años de esta legislatura, cuando fue presidente de la Comisión de Finanzas.

El candidato del PP acusó a su oponente de haber aprobado y distribuido obras a los diputados de esa sala legislativa.

En más de una ocasión el candidato del PP descalificó las propuestas de Baldizón, como el bono 15, y afirmó que su rival era el plan B de la exesposa del presidente Álvaro Colom.

En respuesta, el candidato de Líder repitió varias veces que Pérez Molina padecía de amnesia, y en cuanto al bono 15, le preguntó: “¿No entendió con dibujitos?”.

Agregó: “Fue gracias al apoyo de su partido que hubo desorden financiero del Estado. La historia que los juzgue. Hicieron piñata con el actual gobierno, al cual usted apoyó. Nosotros decidimos salirnos del parlamento”, dijo Baldizón, al referirse a las leyes que aprobaron diputados del PP para retirarle los candados al presupuesto en el 2009.

Pérez Molina le dio 72 horas a Baldizón para que presentara en el Ministerio Público las denuncias de corrupción en su contra.

“Las propuestas de Baldizón tienen el síndrome de Drácula: pueden brillar en la oscuridad, pero no resisten la luz del sol, porque no son reales ni concretas”, refutó Pérez Molina.

Incriminaciones. El derroche de acusaciones continuó hasta el final de debate, cuando se llamaron mentirosos.

“Creo que el señor Pérez sueña con Sandra Torres”, dijo Baldizón, cuando el candidato del PP lo acusó por tercera vez de ser el candidato de la alianza oficialista.

“Aquí hay más de lo mismo. Hay corrupción”, afirmó Pérez Molina al señalar a Baldizón en su mensaje final, cuando llamó a los ciudadanos a votar el 6 de noviembre, en la segunda vuelta electoral.

“Hay que ser honestos y decir la verdad”, dijo Baldizón al despedirse, mientras le pidió al electorado hacer la diferencia entre el pasado y el futuro.

Al retirarse del escenario, Baldizón y Pérez evitaron cruzar miradas y no se estrecharon las manos, entre abucheos y aplausos de los asistentes, quienes salieron del debate con un mal sabor de boca, por la falta de debate político y propuestas.

Opiniones. “Pasamos a la demencia en algunos momentos y la propuesta, como siempre, quedó abandonada”, afirmó Javier Brolo, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes). Agregó que el debate se tornó lamentable, por la mutua descalificación.

“Los candidatos llenaron con ataques el vacío de las propuestas, algo que solo demuestra la precariedad de la campaña”, dijo Renzo Rosal, de la Universidad Rafael Landívar. El analista se mostró  preocupado por lo ocurrido.

Celeste fue el punto en común. Ambos candidatos llegaron impecables al debate y coincidieron con el uso de camisa blanca y corbata celeste.

Pérez utilizó un traje gris oscuro, mientras que Baldizón optó por el negro, y un reloj dorado que se hacía visible en casi cada movimiento que hacía.

Entre los detalles que resaltaron en Pérez fue que siempre tuvo en la mano un lapicero de color negro, y con él  tomó nota de las preguntas y respuestas.

Al inicio se mostró sereno y hasta risueño, pero con el transcurso del acalorado debate su rostro se tornó serio, y hasta por momentos tenso.

Baldizón, por su parte, se mostró serio en el inicio, pero conforme avanzó en su discurso se mostró nervioso, lo que lo hizo tomar agua constantemente, secarse el rostro con un pañuelo blanco y comer dulces de menta, puestos debajo de su micrófono. Varias veces se burló de lo que decía su rival.

Ánimos caldeados  reinan en teatro. El Gran Debate Presidencial estuvo marcado por ataques directos entre los candidatos: uno clamaba “demagogia”, el otro dudaba de la inteligencia de su adversario y ninguno cumplió con respetar  el tiempo establecido.

Muchos de los asistentes abucheaban, vitoreaban y aplaudían cuando el presidenciable de su preferencia culminaba una inflamada oración; esto ante los impotentes ojos del moderador, Jorge Gestoso, quien sonreía nerviosamente sin pronunciar palabra, mientras el debate se le salía de las manos.

La velada prometía ser una discusión de altura, en la cual se revelarían detalles de los planes de gobierno, se inició con filas de simpatizantes de ambos partidos en la calle que conduce al Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, quienes ondeaban banderas y gritaban consignas, mientras autos  y buses con propaganda y música se ubicaron en  la entrada del recinto.

Los ánimos se caldearon a pocos minutos de comenzar el debate, cuando Manuel Baldizón, presidenciable de Libertad Democrática Renovada (Líder), acusó a Otto Pérez Molina, del Partido Patriota (PP),  de reducir el Ejército.

Con unos papeles en la mano, que aseguró eran copia de una publicación de prensa, le increpó.

Pérez Molina reclamó a los organizadores que entre las reglas del debate se establecía que no se debía usar documentos.

Gritos, abucheos y aplausos del público surgieron al instante, a pesar de la advertencia del moderador por evitarlo.

La reacción de los correligionarios del PP,  en especial del asesor español Antonio Solá, fue inmediata: corrieron hacia el acceso al escenario con la intención de ingresar en este.

Allí  fueron detenidos por la seguridad, lo que causó la molestia del asesor, quien demandaba que le quitaran los documentos a Baldizón.

Jorge Eskenasy, presidente de la Asociación de Gerentes de Guatemala (AGG), entidad organizadora del evento, llegó a tratar de calmar los ánimos, mientras el asesor del PP le exigió su intervención.

En ese lapso, Baldizón, que sacaba papeles de casi todas las bolsas de su traje,  dijo a Pérez, con otro papel en la mano,  que su hijo había laborado en la actual administración y devengado Q1 millón.

Eskenasy fue al escenario, interrumpió el foro para pedir los documentos al candidato del Líder. En ese momento, Gestoso pidió tiempo para la primera pausa.

Casi al final, simpatizantes del PP regalaron el libro El señor diputado, que a manera de obra literaria alude a Baldizón. Las edecanes de la AGG debieron recorrer el recinto para tratar de recolectar el documento.