Ciudad de Guatemala. Los guatemaltecos salieron a votar este domingo para definir la elección de un nuevo presidente en segunda ronda, cuyo resultado podría significar un viraje a la derecha para el país centroamericano, castigado por la violencia y la pobreza.

El general Otto Pérez Molina, de 60 años y candidato del Partido Popular, llega como favorito a los comicios con unos 17 puntos porcentuales de ventaja sobre su rival, el diputado centrista Manuel Baldizón, del Partido Libertad Democrática Renovada (Líder), según una de las últimas encuestas.

Pérez Molina, quien en el 2007 perdió en segunda ronda con el actual mandatario centroizquierdista Alvaro Colom, ganó terreno en una población harta de la rampante delincuencia que coloca a Guatemala como uno de los países de América con la mayor tasa de homicidios, con 41 casos cada 100.000 habitantes.

El militar, un hombre alto, canoso y serio de 60 años, quiere fortalecer el Ejército con 2.500 nuevos efectivos y a las fuerzas civiles con 10.000 hombres, a fin de combatir la delincuencia agravada con la creciente presencia de sangrientos cárteles del narcotráfico mexicano como los Zetas.

Sin embargo, su figura despierta temores en amplios sectores de la población, sobre todo indígena, que lo vinculan con las más horrendas masacres atribuidas al Ejército a inicios de la década de 1980, la época más cruenta de la guerra civil de 36 años que dejó cerca de 250.000 muertos.

Oficialismo ausente. Pérez Molina niega su participación en las masacres, ocurridas en su mayoría en la provincia de El Quiché, y prefiere destacar su papel en los acuerdos de paz que llevaron al fin de la guerra, en 1996.

Unos 7.3 millones de guatemaltecos están habilitados para votar en 2.500 centros distribuidos en todo el país. Los primeros resultados podrían conocerse después del cierre de las mesas de sufragio, a las 18.00 horas (0000 GMT), aunque las cifras oficiales no tienen una hora definida de publicación.

Baldizón, un diputado de 41 años que también promete fortalecer a la policía para luchar contra el crimen y está a favor de la pena de muerte, ganó rápidamente alta popularidad luego de que la principal rival política de Pérez Molina, la ex primera dama Sandra Torres, no logró postularse por ser familiar del presidente.

Pérez Molina y Baldizón pasaron a una segunda ronda tras quedar primero y segundo, respectivamente, en la primera vuelta llevada a cabo en septiembre, pero en la que ninguno obtuvo la mayoría absoluta de votos requerida por la ley.

Torres, de la gobernante Unión Nacional de la Esperanza (UNE), se divorció de Colom hace poco para lograr ser candidata, pero las autoridades constitucionales no le permitieron de todos modos postularse.

Pérez obtuvo 58,5% de las preferencias en una de las últimas encuestas antes de las elecciones, publicada el jueves por el periódico Prensa Libre; mientras que Baldizón registró 41,5%.