La Habana. La guerrilla colombiana de las FARC advirtió el jueves que la tregua unilateral e indefinida que declaró en diciembre pasado está en peligro de romperse y pide al presidente Juan Manuel Santos salvarla, en medio de las negociaciones de paz en Cuba.

La amenaza del grupo insurgente, la primera desde que está vigente el cese al fuego unilateral, sigue a históricas reuniones a principios de mes entre los negociadores de las FARC y altos mandos militares colombianos en las que discutieron la posibilidad de una tregua bilateral luego de que Santos se mostrara reacio a aceptarla.

"Queremos pedirle al presidente Santos que haga algo por salvar la tregua unilateral e indefinida que ha declarado las FARC al país. Qué pare ya esas operaciones contra las fuerzas guerrilleras", dijo Iván Márquez, jefe del equipo negociador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En sus declaraciones, antes de una nueva reunión con los representantes del Gobierno en el diálogo de paz que celebran desde hace más de dos años en La Habana, el líder guerrillero expresó preocupación por el recrudecimiento de los ataques contra las FARC de parte de las fuerzas militares colombianas en los últimos días.

"El gobierno tiene que hacer esfuerzos para parar a esas fuerzas (...) que están buscando echar a pique un esfuerzo hermoso que nos daría muchas posibilidades y un mejor ambiente para poder avanzar en la construcción de acuerdos en esta mesa de La Habana", dijo Márquez a periodistas.

La advertencia del grupo guerrillero, que cuenta con unos 8.000 combatientes, se produce poco después de la muerte de un comandante del frente 57 de las FARC en un combate con las Fuerzas Militares en una zona selvática del noroeste de Colombia.

"Realmente nosotros miramos con mucha preocupación la forma cómo progresivamente estas actuaciones de ataques a las estructuras guerrilleras ha venido desvaneciendo una determinación de las FARC, la de mantener un cese unilateral de fuegos de manera indefinida", añadió Márquez.

"Se está diluyendo en la práctica y nos duele reconocerlo", dijo.

Santos ordenó la semana pasada a las Fuerzas Militares suspender por un mes los bombardeos a los campamentos de las FARC, el primer gesto en busca de reducir la intensidad del conflicto.

El grupo rebelde cuestionó su decisión como un acto de "dudosa generosidad" y el procurador general colombiano, Alejandro Ordóñez, dijo que era un cese al fuego bilateral "disfrazado".

Las partes reanudaron el miércoles el diálogo con el tema de la compensación a las víctimas y aún queda pendiente en la agenda el espinoso asunto del fin del conflicto. Una vez que se alcance un acuerdo, los colombianos deben aprobarlo en una consulta o un referendo.

En los más de dos años de reuniones, las FARC y el Gobierno han logrado acuerdos sobre desminado, para dar acceso a la tierra a los campesinos pobres, facilitar la transformación de la guerrilla en un partido político y combatir el narcotráfico.

Con las negociaciones buscan salidas a la violenta confrontación interna que ha dejado más de 200.000 muertos y millones de desplazados.