Lima. La justicia de Perú anuló este miércoles la libertad condicional de la estadounidense Lori Berenson, acusada de colaborar con un grupo rebelde, y poco después fue detenida en la embajada de Estados Unidos en Lima y trasladada a una prisión local, dijeron fuentes judiciales.

 

La embajada estadounidense afirmó en un comunicado que Berenson se encontraba en la sede diplomática "en una reunión sobre asuntos consulares previamente programada" cuando conoció la decisión de la Corte peruana.

 

Berenson, de 40 años, salió en libertad a fines de mayo gracias a un pedido de beneficio penitenciario luego de cumplir tres cuartos de su condena de 20 años de prisión por colaborar con el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).

 

"Los jueces han anulado el fallo que otorgaba el beneficio de libertad condicional a Berenson porque no se cumplieron los requisitos de un debido proceso", dijo a Reuters Marín.

 

Dos policías ingresaron poco después a la vivienda donde Berenson dio como domicilio en un distrito de Lima y verificaron que no se encontraba. "No está aquí", dijo uno de ellos a numerosos periodistas que habían llegado al lugar.

 

El portavoz de la embajada de Estados Unidos en Lima, James Fennell, dijo que fue la misma Berenson que se puso a disposición de las autoridades peruanas.

 

"Fue la decisión de Lori Berenson cumplir con la orden judicial y entregarse voluntariamente de inmediato. Con el consentimiento de la señora Berenson fue recogida por la policía peruana", refirió Fennell en un comunicado.

 

En la noche, la guerrillera estadounidense fue trasladada a una prisión de mujeres de máxima seguridad en Lima, en una camioneta policial bajo fuerte custodia y en medio de fotógrafos y reporteros de medios locales e internacionales.

 

El abogado de Berenson, su ex pareja sentimental Aníbal Apari, dijo previamente que ella "está tranquila y serena" y que volvería al penal junto a su hijo, que nació el año pasado cuando ella estaba cumpliendo su condena.

 

Polémica libertad. El primer ministro, Javier Velásquez, había afirmado antes que un refugio en la embajada estadounidense era muy difícil.

 

"La decisión del poder judicial es autónoma y se respeta (...) cuando hay un proceso penal y en un país como el nuestro donde nadie puede poner en tela de juicio que aquí no se respeta el debido proceso, la figura del asilo no calza", dijo Velásquez a periodistas luego de una reunión de gabinete.

 

La anulación del fallo se produce dos días después de que Berenson presentara su defensa ante jueces que evaluaban revocar su libertad condicional, solicitada por abogados del Estado, alegando que no se cumplió el debido proceso.

 

Berenson, ante los jueces, pidió perdón públicamente a Perú por la violencia que generó en el país y afirmó que ya no representa un peligro para la sociedad.

 

Fuentes judiciales dijeron que la nulidad del fallo que otorgó a Berenson su libertad condicional es temporal, hasta que la jueza que dio el beneficio emita una nueva sentencia, cumpliendo requisitos como la verificación de su domicilio.

 

"Mientras eso ocurre, Berenson vuelve al penal", afirmó.

 

El viceministro peruano de Justicia dijo que en el nuevo fallo sobre el caso Berenson los jueces podrían decidir otra vez otorgar libertad condicional a la guerrillera.

 

"Es una posibilidad que tiene la juez", dijo Marín.

 

"Si otra vez se da el beneficio, nosotros procederemos a insistir para que la sala especial toque el argumento de fondo para anular una sentencia de libertad condicional", refirió.

 

Según Marín, el tema es que no se "computó bien el tiempo que cumplió Berenson en prisión" al considerar como carcelería efectiva el período que ella estudió y trabajó en el penal.

 

Su puesta en libertad generó polémica y rechazo en varios sectores políticos y la población de Perú, que vivió la violencia de grupos izquierdistas durante las décadas de 1980 y 1990 con atentados y asesinatos casi a diario.

 

Herida abierta

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El MRTA y el maoísta Sendero Luminoso fueron los dos grupos rebeldes que pusieron en jaque al Estado peruano a fines del siglo pasado, cuando la violencia dejó al menos 69.000 muertos y desaparecidos, según datos oficiales.

 

La liberación de la guerrillera estadounidense abrió en mayo una herida que parecía haber cicatrizado en Perú.

 

Berenson residía junto a su hijo en el distrito limeño Miraflores, donde debía cumplir los cinco años restantes de su condena bajo libertad vigilada.

 

Los residentes de Miraflores, que no olvidan el coche bomba que dejó 25 muertos en un atentado de Sendero Luminoso, no quieren a Berenson como vecina y han realizado protestas en la calle para expresar su rechazo.

 

El gobierno del presidente Alan García planteó en un momento la culminación anticipada de la condena de Berenson, para permitir su expulsión del país y quitarse de encima una situación que podría convertirse en un problema político.