Bogotá. El jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), "Rodrigo Granda", descartó este lunes acelerar las negociaciones de paz con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos porque, dijo, se trata de buscar una paz estable y duradera.

"Nosotros estamos tratando de ponerle fin al conflicto e iniciar un proceso de paz estable y duradero, y se deben tomar los tiempos necesarios", dijo el negociador en declaraciones a la cadena radial colombiana RCN.

Santos, de derecha, pidió en los inicios del año una mayor celeridad en las negociaciones de paz que se llevan a cabo desde octubre en La Habana, Cuba, y puso como fecha perentoria diciembre próximo para lograr avances concretos.

"Rodrigo Granda” consideró que es muy importante que el gobierno colombiano entienda que cada palabra que se escriba o emita durante las negociaciones sea revisada con rigor y tiempo para evitar futuros malentendidos.

"Granda" insistió en que el proceso de paz proseguirá a su debido ritmo.

Además, dijo que las FARC lamentan la negativa del presidente Santos a asumir una bilateralidad en el cese al fuego que el grupo rebelde decretó el 20 de noviembre último por un periodo de dos meses, y que concluyó la víspera.

Negó que las FARC hayan lanzado alguna acción ofensiva durante la tregua navideña, aunque el gobierno de Santos dijo que los rebeldes cumplieron "relativamente" el cese al fuego.

"Lamentamos la decisión del gobierno de no asumir la bilateralidad en el cese al fuego y hostilidades; nosotros lo hicimos de forma soberana", apuntó "Granda".

"Nosotros no violamos la tregua, era una cuestión de operaciones ofensivas, no se les dio la orden de los guerrilleros de dejarse matar, el Ejército trató de penetrar y les respondieron, eso no es violatorio. No hubo ninguna acción de carácter ofensivo", puntualizó.

Santos, quien mantiene una gran ofensiva militar contra las FARC, ha dicho en los últimos días que sólo se llegará a un cese bilateral al fuego cuando las negociaciones hayan llegado a su fin con la firma de un acuerdo de paz que terminaría con casi cinco décadas de conflicto armado en el país suramericano.