Bogotá. Esta es la segunda elección de Gustavo Petro a la Presidencia de la República. Su primer intento por llegar a la Casa de Nariño fue en 2006, pero perdió una consulta con el ex magistrado Carlos Gaviria. Cuatro años después, ahora contra Juan Manuel Santos, Petro apareció en el tarjetón como candidato presidencial, logró 1.331.267 votos (9,13%).

Hoy, 34 años después de haber incursionado en política representativa, cuando apenas tenía 24 años y salió elegido concejal de Zipaquirá, Gustavo Petro está un paso más cerca de ser presidente de la República.

El próximo 17 de junio se enfrentará, en jornada definitiva, contra la ficha del uribismo, Iván Duque. Petro logró el pase a la segunda vuelta con 4.851.254 votos, que corresponden al 25,08%.

Los resultados de la Costa Caribe, la región Pacífico y, por supuesto, Bogotá, le dieron el tiquete. Un resultado que consiguió tras una intensa gira por 80 municipios, que lo vieron llenar sus plazas públicas. En todas repitió que cuando se creó la democracia, en la Grecia antigua, la plaza pública, el ágora, eran el centro en el que se tomaban las decisiones, y que la Colombia Humana ha emergido bebiendo de ese simbolismo.

Y es que, sin duda, el ex alcalde de Bogotá es a partir de este domingo un fenómeno político: el líder de izquierda más importante de los últimos 50 años.

Nació en Bogotá el 19 de abril de 1960, pero fue bautizado en Ciénaga de Oro (Córdoba), tierra de su familia paterna. Cuando tenía 10 años, su familia se trasladó a vivir a Zipaquirá, pues su padre consiguió un empleo en un colegio de ese municipio cundinamarqués. Allí Petro dejó su impronta, fue uno de los estudiantes más destacados del colegio La Salle, fundó un barrió popular, fue personero municipal y concejal.

El ex alcalde de Bogotá es a partir de este domingo un fenómeno político: el líder de izquierda más importante de los últimos 50 años en Colombia.

Perteneció al M-19 y se desmovilizó tras la Asamblea Constituyente de 1991. Luego saltó a las grandes ligas de la política y fue elegido representante a la Cámara por la Alianza M-19.

En 1994 trató de reelegirse pero los votos no le alcanzaron. En 1997 fue candidato a la Alcaldía de Bogotá y fracasó. En 1998 volvió y consiguió una curul en la Cámara, la cual mantuvo hasta 2006, cuando dio el salto al Senado. Se hizo famoso con las denuncias de la parapolítica y las “chuzadas” del DAS. 

En 2011, ya no por el Polo Democrático, de donde se fue en medio de una agria diferencia con Clara López, fundó el movimiento Progresistas y salió elegido alcalde de Bogotá.

Desde las 4:00 de la tarde, el centro de eventos Downtown Majestic, ubicado en el centro de Bogotá, congregó masivamente a los electores de Petro. Con cada boletín, el salón reventaba en aplausos. Plataformas de jóvenes, animalistas, indígenas o comunidades LGBTI llegaron con su colorido.

Banderas del M-19, de la Unión Patriótica y hasta del Polo ondearon, al tiempo que hacían su ingreso las principales figuras del petrismo: la representante electa María José Pizarro; la senadora, también electa, Aída Avella, y los excongresistas Luis Carlos Avellaneda y el saliente representante Alirio Uribe.

Pizarro convocó a la unidad de las fuerzas alternativas y le extendió una invitación a la Coalición Colombia —la de Sergio Fajardo— para enfrentar al uribismo. Lo propio hizo Avella, quien aseguró que el resultado es una victoria para la ciudadanía contra las maquinarias y los corruptos.

Y es que, en un ejercicio de matemática básica, que excluye el matiz de que un porcentaje importante de los electores de la Coalición Colombia no adherirán a la campaña de Petro, los votos de Fajardo y la Colombia Humana, además de los de Humberto de la Calle, sumarían más de 9.800.000 electores, mientras los de Duque y el ex vicepresidente Germán Vargas serían poco más de 8.900.000. 

 

Ángela María Robledo, fórmula vicepresidencial de Petro, celebró el resultado y convocó a Fajardo y a De la Calle a sumarse a la campaña: “De la mano de Petro y ustedes quiero ser su próxima vicepresidente”, expresó. Y los militantes rompieron en gritos de “unidad, unidad”.

En medio de la algarabía, los petristas rindieron un minuto de silencio, como homenaje a Gabriel Muñoz, un jurado de votación de la Colombia Humana que fue asesinado en la noche del sábado en el municipio de La Plata (Huila). Sobre las 7:00 de la noche, el ex alcalde arribó al centro de eventos, con su familia, la Guardia Indígena armó un corredor por el que atravesó, al son de un aplauso cerrado y los cantos de “Petro presidente”.

Para esto, el ex alcalde, quien en los últimos días había advertido sobre la posibilidad de que hubiera fraude electoral, reconoció que los resultados dados a conocer por la Registraduría coinciden con los de la auditoría que realizaron al escrutinio.

“Tenemos unos datos sobre los cuales tenemos que partir para la segunda etapa. Matemáticamente, la ventaja de Duque y sus aliados ha disminuido completamente en 10 puntos porcentuales. En muchos de los escenarios de análisis se decía que nosotros éramos los que teníamos un techo y resulta que no es así. Ellos son los que han llegado a su techo”, dijo Petro refiriéndose al uribismo.

Con el argumento de que el proyecto de la Colombia Humana es construir una sociedad pluralista, democrática y diversa, invitó a quienes se quedaron en la contienda a sumarse a la defensa de la paz.

Petro hizo algunas precisiones sobre lo que será su talante de gobierno: “El estilo que propongo es el pluralista. No un acuerdo sobre mermelada, ese es un acuerdo sobre la corrupción. Quiero proponer un acuerdo sobre lo fundamental, como lo decía Álvaro Gómez Hurtado. Por eso invitaría a un acuerdo a Fajardo, a Compromiso Ciudadano, invitamos al liberalismo, a Humberto de la Calle, incluso, iría más allá, invitó a repensar la política a Germán Vargas Lleras”, enfatizó.

Y concluyó: “Hoy no es un acuerdo de paz el que nos está dividiendo, sino si Colombia es capaz de abandonar todas sus violencias, es decir, si es capaz de construir una era de paz, o si vuelve y juega la guerra. Juntar todas las fuerza políticas y sociales que quieran construir la paz. ¿Vamos a retroceder al autoritarismo y la persecución de la diferencia, o vamos por el pluralismo y la libertad? Esa es la elección que vamos a tomar en menos de 15 días”.