Por primera vez el fiscal encargado de investigar la trama de corrupción más grande del país accedió a entrevistarse extensamente con un medio de comunicación. Sostuvo que no hay improvisación alguna ni acuerdos bajo la mesa, que la Fiscalía no les ha incumplido a los Nule y que no depende de ellos para condenar a los implicados en el escándalo. Y confesó algo más: que siendo un consagrado jugador de squash jamás pudo vencer al hijo del suspendido alcalde de Bogotá. En el campo judicial, en cambio, dice tener las evidencias de la responsabilidad de Samuel Moreno. Así se despachó con El Espectador.

-Después del preacuerdo con el empresario Julio Gómez, uno de los puntales del carrusel de la contratación en Bogotá, a la Fiscalía se le vino el mundo encima. ¿Se les fueron las luces?

-Es un tema de interpretación y desconocimiento de personas ajenas a la investigación que le dan diversas lecturas. La filosofía que inspira el Sistema Acusatorio se centra en que se logren evitar juicios y conseguir condenas anticipadamente sin desgastar a la justicia. Un preacuerdo supone que la persona acepta los cargos imputados por la Fiscalía e implica una condena.

-¿Por qué hay la sensación de que la Fiscalía ha sido más benévola con Gómez, Emilio Tapia y Álvaro Dávila que con los Nule, que han colaborado?

-En ningún caso. No se trata de tener más benevolencias con unos que con otros. Esta investigación es tan grande que cada caso tiene su propia dinámica, pese a que involucra unos mismos hechos. No se pueden comparar las situaciones a ciegas.

-¿Parte de esa confusión se debe a que la prensa ha metido a todo el mundo en el mismo costal?

-Es un poco eso, no se logra diferenciar la participación de cada quien en este llamado carrusel de la contratación.Julio Gómez llegó a tener contratos en el Distrito por casi $300 mil millones. Sin embargo, la Fiscalía considera que sólo debe devolver $297 millones.

-¿Está convencido de que sólo se apropió de ese valor?

-Al señor Gómez se le detecta el compromiso penal en seis contratos de valorización, dos contratos de malla vial y el peculado por el contrato de la Fase III de Transmilenio. Él formó parte de la unión temporal Transvial, de los Nule, y le correspondió un pedazo de la obra. De ese dinero ejecuta un pedazo y se apropia de otro. La Fiscalía documentó que se embolsilló $297 millones.

-¿Se apoderó de otros dineros?

-No lo sé. La evidencia lo dirá. Este preacuerdo no excluye que sigamos investigando otros contratos y, si la evidencia lo refleja, pues lo procesaremos nuevamente y pediremos otras condenas.

-¿Gómez está consciente de eso?

-Claro. El preacuerdo se desarrolla con base en el postulado de la lealtad, no se puede soportar sobre falacias o engaños.

-¿Cree que puede haberlos?

-Lo que puedo asegurar con toda firmeza es que la Fiscalía no tiene pausa y va a llegar a donde toque, por más abolengos de por medio. En una ocasión, confieso, le pregunté a la señora fiscal: “¿cuál es el límite?”. Y me dijo: “José Ricardo, la verdad y la justicia”. Me sentí respaldado.

-¿Por qué no se pidió detención preventiva para Julio Gómez?

-El aseguramiento es una medida cautelar, pero no constituye una pena. En este caso hubo sometimiento a la justicia. Aceptó los cargos, era consciente de lo que se le venía y se venció. Cuando se imponga la condena él sabe que puede ser llevado a prisión.

-¿Pero no es un pésimo mensaje a la sociedad que la Fiscalía no pida detenerlo?

-No, porque ocurre dentro de la estrategia que la Fiscalía diseñó para el caso. Más bien puede tener un efecto disuasivo en otras personas.

-¿No va a haber impunidad en el caso de Julio Gómez?

-Para nada. Será condenado.

Pero, fíjese, los Nule que prendieron el ventilador llevan detenidos diez meses y, en cambio, Gómez, Tapia y otros, que no han colaborado, siguen libres. El mensaje es contradictorio.

En el caso de los Nule, ellos aceptaron cargos parcialmente, sólo el delito de peculado, pero no otros cuatro delitos que se les imputaron. Ahí se está revisando si es viable otorgarles el principio de oportunidad. Aquí el señor Gómez se compromete a ser testigo de la Fiscalía. Cuando llegue el momento será utilizado.

-O sea que si lo citan, por ejemplo, en el juicio del alcalde Samuel Moreno, ¿tiene que asistir?

-Si es el caso tendrá que ir.

-¿Y si dice “no me acuerdo o no me consta nada”?

-La Fiscalía lo llamaría de conformidad con lo que se conversó en el preacuerdo, no puedo improvisar.

-¿Dónde está la garantía de que no se ‘desmemorie’?

-Eso queda documentado en el compromiso, y previamente se ha recibido una información que se evalúa. Lo más importante es que no debe generar perturbación que la Fiscalía no haya pedido medida de aseguramiento en su caso que, insisto, es cautelar. La restricción de libertad queda a disposición del juez cuando dicte la sentencia.

-Es decir, ¿Gómez no ha colaborado con la justicia pero lo va a hacer en otros juicios?

-Si fuera menester, si la Fiscalía lo requiere.

-¿Así va a pasar con los preacuerdos a los que se dice llegó la Fiscalía con Emilio Tapia y Álvaro Dávila?

-En el caso del señor Dávila en realidad no hay acercamientos en procura de un acuerdo. Con Emilio Tapia se adelantaron conversaciones que no han avanzado, porque la Fiscalía no ha tenido noticia de lo que le exigió, y es que para avanzar en cualquier acuerdo debe reintegrar $2.500 millones, dinero que, según la evidencia, se apropió. Mientras Tapia no me traiga una constancia de consignación ni hablamos.

-Según la Corte Suprema, estos contratistas tenían un IDU paralelo en el que manejaban las licitaciones a su medida y se enriquecieron con millonarios contratos. En serio, ¿es tan poco lo que deben devolver?

-Es lo que hasta ahora se ha detectado. Puede que haya más cifras, la evidencia lo dirá, pero estamos avanzando en eso. Por decirles algo, digamos que Emilio Tapia se apropió de $50 mil millones. ¿En qué medida resulta estratégicamente viable que la Fiscalía espere encontrar la prueba de los $50 mil millones si ya tiene la prueba de los $2.500 millones. La Fiscalía imputa con lo que tiene probado, si detectamos otra cosa será procesado nuevamente. Por ahora vamos avanzando, consiguiendo sentencias.

-¿Y si Tapia reintegra ese dinero?

-Se reabre la conversación sin que eso signifique que ya hay un preacuerdo. Depende de cómo avancen esos diálogos, de su compromiso de ser testigo y de cuáles cargos acepta.

-¿No se estará abusando de los preacuerdos? Dan la sensación de una benevolencia extrema con los corruptos.

-En un juicio no hay certidumbre de nada, porque por supuesto el acusado con su defensa va a diseñar una estrategia para tratar de salir bien librado. Y uno no sabe qué pueda pasar, por muchas evidencias que posea la Fiscalía. Es la filosofía que inspira el sistema acusatorio.

-¿Algo así, como dice el refranero popular, que es mejor un mal arreglo que un buen pleito?

-No tanto así. Pero es mejor evitar el juicio en la medida en que se logre la condena precipitadamente, sin desgatar a la justicia. Miren cuánto llevamos en juicio en el caso de la ex directora del IDU Liliana Pardo y del ex contralor Miguel Ángel Moralesrrusi. Según mis cálculos, hasta mediados de 2012 acabará. Si en esta investigación tenemos más de 30 indiciados, ¿imagínense adelantar un juicio contra cada uno de ellos? Nunca habrá verdad, justicia y menos reparación.

-¿Por qué ha habido tanto ruido en el caso de los primos Nule?

-Con ellos estamos pendientes de que haya una definición clara de su situación jurídica respecto a los peculados que aceptaron.

Ellos dicen que la Fiscalía les ha incumplido. Que fue en virtud de un acuerdo que aceptaron el delito de peculado y que debido a su colaboración les otorgarían el principio de oportunidad en los demás delitos.

No es cierto. Cuando se empiezan las conversaciones, en época en la que no estaba, se plantea que serían importantes para esclarecer este escándalo. Allí se ventila la posibilidad de un principio de oportunidad y se hacen unas actas que recientemente fueron publicadas por los medios. Pero allí queda claro que de acuerdo con la evaluación de la situación se sometería a consideración este beneficio, lo cual no implica que se haya adquirido un compromiso exprofeso ni vinculante.

-Si los Nule dejan de hablar, como lo han anunciado por el supuesto incumplimiento de la Fiscalía, ¿el proceso del carrusel se quedaría sin sustento?

-De ninguna manera. Siendo que los señores Nule pueden ser un insumo importante para el esclarecimiento total de los hechos, la Fiscalía no depende de ellos. No podría tener la tranquilidad y la comodidad de decir que la Fiscalía depende de una sola prueba. La Fiscalía no depende de los Nule, como tampoco menosprecia su colaboración. De ser así no estaría trabajando 24 horas del día, siete días a la semana.

-Pero la acusación que emitió la Corte Suprema en contra del senador Iván Moreno está sustentada básicamente en las declaraciones de los Nule. ¿Si ellos no declaran más qué?

-En los escenarios de la Corte y la Procuraduría se les ha dado un valor importante a sus declaraciones. Sin duda eso lo tiene como referente la Fiscalía, pero como ya he dicho, confrontado o acompasado con otras evidencias. Nosotros no podríamos irnos a juicio contra determinada persona sobre la base de que contamos sólo con los señores Nule y nada más.

-Si no declaran en el juicio contra Samuel Moreno, ¿considera que tiene las pruebas necesarias para condenarlo?

-Por supuesto. Si la prueba se fortalece con sus testimonios en juicio, mejor. Pero tenemos elementos adicionales para probar su responsabilidad.

-El tema de los bienes de los Nule ha sido el nudo gordiano de la negociación con la Fiscalía. ¿Cuál es el problema?

-La Fiscalía aún no tiene claridad sobre la situación patrimonial de los Nule. Ellos le manifiestan a la Fiscalía que entregaron una gran cantidad de dinero representado en unas acciones de las energéticas Enertolima y Enerpereira. Pero la Supersociedades ha manifestado que los Nule no tienen la titularidad de esas acciones, que no son los controlantes. Otorgarles un principio de oportunidad en esas condiciones sería un acto de ligereza.

-Pero los Nule les han pedido a las autoridades que profieran medidas cautelares sobre esos bienes, que ellos reclaman como suyos. ¿Eso se puede hacer?

-La Fiscalía estima que no por la razón que les acabo de subrayar. Si el tema de esas acciones se aclara, podría revisarse el acuerdo. Esperamos un acto de absoluta sinceridad de los señores Nule sobre su tema patrimonial.

-¿Usted cree que tienen plata fuera del país?

-No lo sé, pero hay voces que se escuchan en ese sentido.

-Si ese acto de sinceridad de los Nule no llega ni se aclara el dinero de sus acciones en las energéticas, ¿cómo se recupera el dinero para resarcir a sus acreedores o víctimas?

-En este momento hay un proceso en un despacho de extinción de dominio en el que se está examinando si hay bienes de los Nule que eventualmente sirvan de garantía de resarcimiento.

-¿Usted cree que este berenjenal se debe a que al principio a los Nule les prometieron más de lo que le podían cumplir?

-Quizás en un estado ideal de cosas hubiese sido mejor para todos que esos primeros acercamientos con la Fiscalía, en los que yo no estuve, quedaran todos documentados. Uno revisa y lo que no está documentado es muy difícil de viabilizar. Faltó mayor rigurosidad en las conversaciones, hacia dónde iban, qué compromisos se adquirían.

-¿Cuál es su radiografía del cartel de la contratación?

-Es un mal que se enquista en las entidades del Distrito. En la impresión que hasta ahora tenemos, particularmente en la administración de Samuel Moreno. La penetración no sólo ocurrió en el IDU, sino en otras entidades.

-Hasta el momento, sin embargo, el proceso sólo parece haberse concentrado en la corrupción en el IDU. ¿Y lo demás qué?

-Lo que pasa es que los hechos mismos tienden a desbordar la capacidad del aparato de justicia. Se necesitan bastantes horas de trabajo más para salir adelante con este caso. Se ha avanzado en el tema del IDU, pero el carrusel no se restringe a eso. Hay una penetración en la mayoría de entidades del Distrito.

-¿Qué otras entidades tiene bajo la lupa la Fiscalía?

-Acueducto, ERU, secretarías de Movilidad, Salud e Integración Social. Hubo una especie de feria de las entidades del Distrito. Se llama carrusel porque ahí es donde se tiene la ventaja económica espuria, maligna, contaminada.

-¿El alcalde Moreno sabía de todo lo que ocurría?

-No podría hacer una afirmación tan categórica. Estamos convencidos de que sabía del tema del IDU, lo tenía clarísimo. Hay que llegar a los personajes que estaban a la sombra manejando los hilos de la contratación en las entidades del Distrito.

-¿Fiscal, usted cuántas horas duerme, cómo cambió este proceso su vida cotidiana?

-Tengo una esposa maravillosa. Llevo 23 años de casado. Al menos ella me reclama un domingo para ir a la iglesia, estar con ella y los hijos de 17 y 14 años. Tengo una familia que me fortalece.

-¿Por qué hubo tanto ruido con la salida del primer fiscal del caso, Germán Pabón, en julio pasado?

-Cuando me nombraron en su reemplazo me asociaron con el entonces abogado del señor alcalde, Carlos Arturo Gómez Pavajeau, de quien debo decir aprecio infinitamente y le tengo admiración especial. Si hay un penalista en este país, es él. Fui su compañero en la Procuraduría. Eso generó algún ruido, porque se interpretó como un supuesto favorecimiento, pero no hubo tal. Tanto que, debo decirlo con el dolor en el corazón, me tocó pedir que fuera investigado porque uno de los Nule lo señaló en el entramado del carrusel. Ese era mi deber. Con el corazón arrugado tuve que compulsarle copias.

-¿Habló con él de eso?

-No, jamás. Cuando supe que me iban a asignar el caso, lo llamé y le dije: “Profesor, compadre, siento que me pueden entregar un caso en el que entiendo estás interesado. Recibe mi cariño, un abrazo, pero a partir de ahora corto toda comunicación”. Y así fue.

-¿Qué le dijo?

-“¡Hombre José!, yo comprendo eso, fresco, tranquilo, vamos para adelante. Chao”. Luego de eso quedé muy tranquilo, le agradecí a Dios por su comprensión. Quizás otra persona hubiera tratado de abordarme, pero él jamás. Cuando la fiscal me entregó este proceso le advertí que posiblemente eso generaría ruido por mi amistad con Carlos Arturo. Ella me dijo: “¿Eso puede perturbar tu tranquilidad, tu objetividad?”. Le respondí que no.

-¿Por qué lo escogió la fiscal Morales para este ‘chicharrón’?

-Ella hizo un recorrido por la Unidad de Fiscalías Delegadas ante la Corte. Llegó a mi oficina, golpeó la puerta y entró. Me sorprendí. Conversamos cinco minutos. Supongo que ya había preguntado por mí, se habrá enterado de mi trayectoria de 26 años en la Rama Judicial. Comencé como notificador y ocupé todos los cargos en la judicatura hasta que fui juez, después fiscal ante la Corte en tiempos del fiscal Alfonso Valdivieso, luego laboré siete años en la Procuraduría, hasta que llegó el doctor Alejandro Ordóñez y me extraditó. Duré 22 días cesante hasta que regresé a la Fiscalía.

-¿Es consciente de que es el investigador del caso de corrupción más emblemático del país?

-No creo. Para mí es un caso importante, pero no me perturba. Saco rato para dictar clases de derecho penal en la Universidad Católica y en la Escuela General Santander, a los oficiales de la Policía. Eso es para mí un refrigerio mental. Por la noche, tarde, saco mi rato para jugar squash. Para envidia de muchos, fui campeón nacional de Squash en quinta categoría. Alcancé a llegar a la segunda categoría. Pero, ¿quieren que les cuente una infidencia? Jamás le pude ganar en un torneo a Samuel, el hijo del alcalde Samuel Moreno.

-¿Pero le va a ganar al papá... judicialmente, claro?

-Espero que sí. Esto lo hago sin apasionamientos. La prueba lo dirá. Puede haber rumores, pero yo me atengo a la evidencia.

-¿Usted da la apariencia de ser un hombre muy tranquilo?

-Es la gracia de Dios en mi vida. Soy muy creyente. Esas cargas se las dejo a Dios.

-¿Cuántas canas le debe a este proceso?

-No, creo que le debo es un poquito de tiempo a mi familia.

-¿Cuánto vamos a saber la verdad redonda de este desfalco continuado a Bogotá?

-Trato de no tener ansiedad en eso. Espero que la evidencia me vaya conduciendo. Hasta que la señora fiscal tenga confianza en mi trabajo, haré lo que más pueda. Sin ansiedad. Sin impunidad. Sin ligereza, con paso firme, muy firme. En ocasiones uno quisiera avanzar más rápido, pero hay que ser equilibrado. De las premuras sólo queda el cansancio.

-¿Qué les contesta a tantos que conjeturan que la Fiscalía está llevando este caso a las patadas?

-No estamos haciendo las cosas a las patadas. Las hacemos con el mayor juicio, rigurosidad, templanza, ponderación, mesura y firmeza. Buscando la evidencia, recopilándola y procesando al que haya que procesar. Contra quien haya que ir, tocará ir, de acuerdo con la evidencia. El país puede estar tranquilo. Aquí no estamos improvisando.

Los 13 nuevos investigados. En el diario El Espectador de ayer se reveló que la Corte Suprema de Justicia determinó que se investigue a 13 personas que estarían involucradas en el escándalo del carrusel de la contratación. Cuatro de ellos eran miembros del comité de adjudicaciones del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU): Ana María Ospina, Luis Acosta, Luis Prada y Luis Barrera. Los otros 9 eran evaluadores de las propuestas que llegaban a esa misma entidad: William Calderón, Helda Torres, Lucy Sánchez, Tirso Alejandro Vanegas, Camilo Ernesto Pieschacón, Javier Horacio Pachón, Sandra Milena Gómez, Mónica Inés Delgado y Libia Hincapié.

Las peticiones de los Nule. Los cuestionados contratistas Nule y su socio Mauricio Galofre, señalados por su participación en el escándalo del carrusel de la contratación, han reiterado su intención de llegar a un principio de oportunidad por cuatro de los cinco delitos que se les han imputado: cohecho, concierto para delinquir, fraude procesal y falsedad en documento privado.

Ellos han dicho que con este fin han colaborado con la justicia y entregado importante información para el esclarecimiento del caso, pero que, a pesar de esto, la Fiscalía no les ha cumplido. El representante del ente acusador dijo que hasta que se tenga claridad de los bienes que van a entregar los Nule, se podrá firmar el tan buscado principio de oportunidad.