-¿Algunos te han criticado por escribir un libro fuera de las investigaciones de DD.HH. a las cuales tenías acostumbrado a los lectores?

-Me pasó la cuenta haber trabajado con el horror tan de cerca. A veces la gente no lo entiende. Es duro estar metido ocho años de forma profunda en temas como son la desaparición de personas, la tortura, los ejecutados, etc.

-”Camaleón” transcurre en el mismo periodo, aunque lo escribiste ahora novelado.

-Claro, y hace rato pensaba en cómo escribir algo diferente, del mismo periodo de la dictadura, que me parece un periodo riquísimo desde el punto de vista periodístico. Horrible en lo social, pero aún lleno de historias por contar.

-Y de repente aparece esta historia que te encuentra a ti.

-Así es. Este tipo (Mariano Jara Leopold) se me presenta como un hombre acérrimo de derecha, pero al final era todo una careta. Yo nunca había escuchado una historia así, que es como presenciar una película de Scorsese.

-¿Cuál es el mérito de este camaleón?

-El engaño. Estuvo más de 14 años metidos en la elite de la dictadura, sin que descubrieran que el tipo era comunista. Se transformó en lo que más odiaba y también le terminó gustando esa careta.

“GRUPOS CHICOS”

-¿Desconfiaste de este testimonio en algún momento?

-Cuando se me presentó este 007 chileno o agente infiltrado que había ganado la confianza de las autoridades de la dictadura, primero me produjo placer, porque yo andaba buscando una historia así...

-Pero en buena parte del libro te dedicas a ver si el relato es auténtico.

-Claro, porque primero la historia era muy increíble y después al ir avanzado me doy cuenta que su motivación era la venganza contra su propio partido, el comunista; alegaba que lo habían estafado.

-Pudiste haber sido el tonto útil de este cuento.

-Por eso la investigación posee una segunda parte: el chequeo del relato de este camaleón.

-¿Qué fue lo primero que comprobaste de su relato, para tomarlo por verdadero?

-La existencia de este antiguo aparato militar previo al FPMR (Frente Patriótico Manuel Rodríguez) denominado "Los Grupos Chicos" (células de tres o cuatro integrantes).

-¿Ese nuevo aparato militar no tenía por misión la misma que el FPMR?

-No, para nada. Es un grupo primero secreto, compuesto por militantes preparados en manejo de armas en la URSS y la RDA (República Democrática Alemana), pero su misión es la protección de dirigentes o acciones combinadas, una especie de guardia pretoriana.

-El protagonista del libro no solo se camufla, sino que es protagonista de la bohemia y del espectáculo en dictadura. Disfruta. ¿Cuál es su cable a tierra para volver y no quedarse en ese mundo?

-Está en el origen de su infancia. A este camaleón, desde niño, lo molestaban por pobre, por sus defectos físicos y proviene de una familia desunida. Entonces, a los 18 años encuentra otro grupo familiar en el Partido Comunista (PC) que lo acoge y le explica otra sociedad.

-Este infiltrado se conecta con dos torturadores que se transforman luego en sus guardaespaldas. ¿Él está consciente de que esos amigos están haciendo desaparecer a sus compañeros del PC?

-Él me cuenta que una vez los fue a buscar a sus respectivos trabajos y ellos le dicen que no entre (al cuartel), porque hay gente colgada. Que mientras él esperaba por sus amigos fuera de su trabajo, adentro, estaban torturando y haciendo desaparecer cuerpos.

-En ese momento, el papel del camaleón ya no tenía que ver con la actuación...

-Su papel también le impedía odiar a estar personas. Ten en cuenta que esos agentes se iban a dar cuenta inmediatamente de una actuación o algo falso. Mariano no podía actuar. Los quería. Forjó lazos de afecto. Es la única forma de poder vivir así.

-En tu investigación, él no fue un delator, porque fácilmente podría haberlo hecho.

-Después de hablar con sobrevivientes, cruzado los hechos y testimonios, puedo decir que Mariano Jara Leopold nunca entregó a nadie. Y otros como el “Fanta” (alias de Miguel Estay Reino), militantes comunistas formados durante años, fueron delatores que hicieron caer hasta a los máximos dirigentes de sus partidos.

ARMAS

-En tu libro relatas que en los años 60 hay armas que el Partido Comunista tiene escondidas. ¿Esto se puede usar como justificación para la represión que se obsesionó con allanamientos en busca de armas, los días posteriores al Golpe Militar de 1973?

-Pensé mucho en ese punto. Porque la responsabilidad de publicar algo así, en un país tan anticomunista, que a través de los años ha justificado tanto la tortura y las desapariciones, me hizo ver que la persecución hacia los comunistas venía desde el primer gobierno de Ibáñez del Campo.

-Entonces, ¿es un método de autodefensa?

-Sí, porque si bien la dictadura militar fue la más dura de la represiones, fue una más de ellas. Entonces, ¿creo que tienen derecho a crear una aparato militar y armarse? Sí, y por eso lo cuento en esa lógica en el libro.

-¿Cuantas armas escondió el PC cuando llegó el Golpe?

-No más de mil pistolas de bajo calibre. Ahora, cualquier persona del ámbito militar sabe que no había ninguna posibilidad con esas armas de corto alcance, frente a un ejército profesional.

ESTAFA

-En tu libro se entrecruzan acusaciones de estafa hacia la desaparecida Gladys Marín y el actual timonel del PC, el también diputado Guillermo Tellier.

-Bueno, ambos son acusados por Mariano por una estafa que le hicieron tras unos negocios que involucraban alrededor de 300 ó 400 millones de pesos.

-Tellier deslinda la responsabilidad en el militante Jaime Moreno, encargado de finanzas. Lo raro es que ese militante no es un paria del PC. Todo lo contrario, goza de buena reputación.

-Eso es porque Moreno guardó silencio, asumiendo culpas.

-En tu investigación, ¿encontraste algún lazo directo que implique a Tellier y Marín en la estafa?

-Sí, así también está dicho en el libro. Guillermo Tellier reconoce que el partido y él acompañan a Mariano Jara a Cuba por este negocio, le presentan a Jaime Moreno y después lo niegan (Moreno) incluso como miembro de la organización. La estafa millonaria a uno de sus miembros fue un negocio del Partido Comunista con conocimiento de los máximos dirigentes de la época.

-Tellier dice que él nunca supo que Mariano Jara era un doble agente. ¿Le crees?

-Sí, le creo, y lo baso en la compartimentación que se daba de la información. Sí él llego a ser encargado del aparato militar, no tenía idea de otros grupos operando desde antes. No tenía idea del camaleón, ni de los grupos chicos, ni menos de las armas escondidas.

-¿El camaleón hoy sigue siendo comunista?

-Comunista no, no milita. Él hoy vota por Guillier, porque le tiene terror a una dictadura. Pero sigue siendo el rey de la noche, a su manera.