Miami. Una candidata de la decisiva segunda vuelta de la elección presidencial de Haití dijo que espera que el popular ex presidente Jean-Bertrand Aristide postergue su regreso al país hasta después de la votación de este mes.

"Personalmente, como ciudadana, preferiría que él regrese después de las elecciones", dijo la ex primera dama Mirlande Manigat en una conferencia de prensa en el Aeropuerto Internacional de Miami.

"Nosotros estamos esperando las elecciones y la situación ha sido particularmente agitada", agregó.

Manigat, de 70 años, enfrenta al músico Michel "Sweet Mickey" Martelly en el balotaje del 20 de marzo. Ella surgió como la favorita en la elección del 28 de noviembre en el país caribeño, devastado por un terremoto. La votación fue ampliamente criticada por acusaciones de fraude.

Uno de los motivos de la controversia fue la exclusión del partido Fanmi Lavalas de Aristide del proceso electoral.

Planes para finalizar exilio. La segunda vuelta se da después del anuncio de Aristide de que planea regresar a casa, poniendo fin a un prolongado exilio en Sudáfrica. El ha mantenido la intriga sobre la fecha de su retorno.

"Creo que lo que necesitamos ahora es más paz", dijo Manigat, agregando que el regreso de Aristide, un líder populista de izquierda, sólo amenazaría con provocar más "agitación" antes de la elección.

Manigat no entregó más detalles sobre sus comentarios que sugieren la posibilidad de disturbios. Pero Aristide, un carismático ex sacerdote católico, es amado por muchos de los pobres de Haití y es odiado por los líderes empresariales y la elite acomodada.

El se convirtió en el primer presidente libremente electo de Haití en 1991, pero pasó gran parte de su mandato de cinco años en el exilio después de un golpe militar. Electo nuevamente en el 2000, su segundo mandato fue golpeado por la inestabilidad económica y la violencia relacionada a grupos de narcotraficantes.

El fue finalmente derrocado en una rebelión del 2004, liderada por ex soldados. Aristide dice que Washington orquestó el golpe.

El gobierno saliente de Haití, bajo intensa presión internacional para mantener las elecciones apoyadas por la ONU en camino, ha dicho que no puede evitar que un ciudadano regrese y emitió un pasaporte diplomático para Aristide.

Pero la posibilidad de que él pueda regresar antes de la segunda vuelta ha llevado a Estados Unidos, Naciones Unidas y otros grandes donantes occidentales a indicar que verían tal medida como de poca ayuda, en el mejor de los casos, y como potencialmente peligrosa, en el peor.