Nueva York. Haití pedirá este miércoles al mundo US$4.000 millones para ayudar a la reconstrucción y modernización del país tras el terremoto que destruyó la capital de la nación caribeña y que cobró 300.000 vidas.

Unos 120 países, organizaciones internacionales y grupos de ayuda se reúnen este miércoles en la sede de Naciones Unidas en Nueva York para prometer apoyar el plan de recuperación gubernamental, que incluye la descentralización de la economía para crear puestos de trabajo y riqueza fuera de Puerto Príncipe, capital en la que viven unos cuatro millones de personas.

El ministro de Economía y Finanzas de Haití, Ronald Baudin, dijo a Reuters esta semana que esperan obtener compromisos por algo más de US$4.000 millones en tres años, de los cuales 1.300 millones se entregarían en los primeros 18 meses.

Haití era el país más pobre del hemisferio occidental antes del terremoto de magnitud 7 que asoló el país el 12 de enero, cuando contaba con un elevado desempleo y analfabetismo entre sus nueve millones de habitantes, casi 80% de los cuales vivía con menos de dos dólares al día.

Las estimaciones del daño total del terremoto varían entre US$8.000 y US$14.000 millones.

"El país tiene la mejor oportunidad que yo he visto hasta ahora (...) para construir un estado moderno y que se mantenga por sí mismo", dijo el ex presidente estadounidense Bill Clinton, enviado especial de la ONU para Haití, en un discurso la semana pasada.

La Unión Europea y una coalición de grupos humanitarios con sede en Estados Unidos han indicado que probablemente prometerán más de US$2.700 millones en la conferencia de la ONU, mientras que el presidente estadounidense, Barack Obama, ha pedido al Congreso fondos por 2.800 millones para los costos de ayuda y reconstrucción.

Cheryl Mills, asesora de la secretaria de Estado Hillary Clinton, dijo este martes que Estados Unidos tenía previsto ayudar a la reconstrucción en áreas de agricultura, energía, sanidad, seguridad y justicia.

Las Naciones Unidas están urgiendo también a los países a apoyar al gobierno haitiano en las labores de reconstrucción después de que todos los ministerios, salvo uno, quedaran destruidos y casi un tercio de los funcionarios murieran.

Donantes y organismos de ayuda insisten en que Haití dirija la reconstrucción, pero incluyendo mecanismos de supervisión para los planes de financiación. El Banco Mundial sería el encargado de actuar como "agente fiscal" de un Fondo Fiduciario que se creará para el país.

Sin embargo, los cooperantes están instando a los donantes a no ignorar las necesidades inmediatas de más de un millón de personas que han quedado sin hogar y que aún permanecen acampando en calles y espacios abiertos, vulnerables a las próximas lluvias y a la temporada de huracanes.

La campaña de Naciones Unidas para recaudar US$1.400 millones en ayuda humanitaria está aún lejos de cumplir su objetivo.

"Las peticiones han parado", dijo Elisabeth Byrs, portavoz de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, a los periodistas en Ginebra el martes. "Es esencial que el brote de generosidad que vimos al principio de la crisis continúe", añadió.