Puerto Príncipe. La mayoría de los haitianos se refieren al popular cantante y candidato presidencial Michel Martelly como "Mickey".

A su rival de las elecciones de segunda vuelta el 20 de marzo, la respetada ex primera dama Mirlande Manigat, se le concede el apodo más formal de "Madame Manigat".

El contraste entre el atrevido artista y la matriarca de voz suave de la oposición implica que la etapa final de una tumultuosa campaña presidencial en el empobrecido país se tratará tanto de una competencia de personalidad y estilo como de propuestas políticas.

Aunque dos décadas separan a la abuela Manigat de 70 años de su rival más joven, ambos son vistos por los analistas como candidatos que están entre el centro y la derecha del espectro político y que comparten muchas opiniones similares sobre cómo poner a la nación caribeña devastada por un terremoto y el cólera en el camino de la recuperación.

Ambos candidatos son vistos por analistas como candidatos que están entre el centro y la derecha del espectro político y que comparten muchas opiniones similares sobre cómo poner a la nación caribeña devastada por un terremoto y el cólera en el camino de la recuperación.

Aquí hay algunas de las cosas que separan, y unen, a los candidatos que compiten por la presidencia de Haití más de un año después de un devastador terremoto en enero del 2010

¿Experiencia o cambio? El debate sobre la experiencia es lo que más divide a los dos candidatos.

Manigat fue la ganadora principal de votos en la primera ronda, pero no ganó suficientes para un triunfo directo. Sería la primera presidenta electa de Haití si gana la segunda vuelta este domingo.

Martelly, de 50 años, es un neófito en política que llegó a la segunda vuelta por una revisión del recuento de votos de la primera ronda. Dice que ofrece el nuevo comienzo que Haití necesita.

"En estas elecciones uno debe tomar una decisión entre una nueva forma de pensar, un nuevo aliento y un nuevo equipo, y un sistema que ha estado en vigencia durante 30 años", indicó Martelly en un reciente debate televisado con Manigat.

Reconstrucción, ayuda y desarrollo. Ambos candidatos coinciden en que Haití necesita significativa ayuda extranjera y también inversión local y extranjera para reconstruir su capital, revivir la economía y dar viviendas a cientos de miles de sobrevivientes al terremoto sin hogar.

Martelly y Manigat han criticado los retrasos en los esfuerzos de recuperación posteriores al sismo, específicamente de la Comisión Interina de Recuperación de Haití (CIRH).

"La comisión puede jugar un gran papel, pero nos damos cuenta que hay lentitud y algún desorden", señaló Martelly.

Martelly defiende la inversión en turismo, mientras Manigat hace de la educación una pieza fundamental de su plataforma y ambos instan a la modernización de la agricultura, junto con un registro actualizado de las tierras.

Seguridad y Fuerzas de Paz de la ONU. Ninguno de los candidatos presiona por un retiro inmediato de las fuerzas de la ONU.

Manigat dice que habría serios problemas de seguridad si la fuerza de Naciones Unidas tuviera que retirarse ahora, aunque agrega que debería haber un plan para la partida progresiva de los cascos azules, y su reemplazo por las fuerzas de seguridad de Haití.

Martelly va más allá al decir que Haití debe tener su propio Ejército, lo que significa la restauración de una institución desarticulada a mediados de la década de 1990 por el entonces presidente Jean-Bertrand Aristide.

El asunto es controvertido porque muchos recuerdan al Ejército como un aliado abusivo de pasados dictadores y de la elite rica por negocios y política.