Acapulco, México. Padres de los 43 estudiantes posiblemente masacrados y sus compañeros retomaron este lunes las protestas contra el gobierno mexicano tratando de manifestarse en el aeropuerto del balneario de Acapulco (sur), donde un choque con la policía ya dejó una decena de lesionados.

Unos 300 manifestantes, que se identifican como estudiantes, y algunos padres de los 43 desaparecidos iniciaron una marcha hacia el aeropuerto de este gran centro turístico, pero policías antimotines les impidieron en un primer momento el paso en la principal vía de acceso.

Los manifestantes, la mayoría encapuchados, reaccionaron lanzando piedras contra los policías, constató la AFP.

Diez agentes resultaron heridos por golpes y uno por quemaduras causadas por un cóctel molotov, dijo un funcionario de Seguridad Pública del estado de Guerrero.

Tras un diálogo de Felipe de la Cruz, vocero de los padres de las víctimas, con autoridades se permitió que los manifestantes siguieran su marcha hacia el aeropuerto con el compromiso de que fuera pacífica.

Los manifestantes portan palos, tubos y algunos también los machetes que se suelen lucir en manifestaciones campesinas. En la refriega también lograron arrebatar algunos escudos a los policías federales.

Por esta situación decenas de turistas están teniendo que llegar a pie, arrastrando sus maletas, al aeropuerto para tomar sus vuelos.

"Nunca me había tocado vivir algo así, pero nos tocará andar", dijo resignada a la AFP Marcela Tijerina, una turista mexicana que regresa a Monterrey (norte) tras pasar el fin de semana con sus amigas en Acapulco.

El pasado viernes, la fiscalía anunció que tres sicarios confesaron haber asesinado a los estudiantes y quemado sus cadáveres, que después arrojaron en estado de calcinación a un río cercano.

Incrédulos, los padres y compañeros de los jóvenes reclaman a la fiscalía que pruebe esta versión e insisten en que los desaparecidos siguen vivos.

Pero el anuncio de la fiscalía generó una gran conmoción nacional y varias contundentes acciones de protesta. El sábado estudiantes se desplazaron hasta la cerrada gobernación del estado de Guerrero, en la ciudad de Chilpancingo, donde incendiaron una decena de vehículos.

La noche del sábado, un pequeño grupo radical se desprendió de una masiva y pacífica manifestación en el centro de Ciudad de México para intentar derribar e incendiar la puerta principal del emblemático palacio nacional.

El crimen de Iguala ha generado la peor crisis para Enrique Peña Nieto desde que asumió la presidencia en 2012.

Sin embargo, el mandatario decidió mantener una gira de seis días por China y Australia para participar en las cumbres de APEC y G2.