Bogotá. El hijo del sargento José Libio Martínez, el rehén más antiguo de la guerrilla colombiana FARC que fue ejecutado este sábado por los rebeldes, pidió al grupo que libere a los demás secuestrados para evitar que se repita su historia. El joven nunca llegó a conocer a su padre.

Martínez, secuestrado en diciembre de 1997, fue asesinado con tiros de gracia junto con otros tres efectivos militares por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tras un combate con el Ejército, que realizaba una operación en una zona selvática.

Su hijo Johan Steven Martínez nació meses después de que su padre fue privado de la libertad por los rebeldes. Se había convertido en un símbolo de la tragedia del secuestro en este país, azotado por un conflicto interno de casi cinco décadas.

"Señores de las FARC ustedes ayer me rompieron las alas, me rompieron el sueño, el anhelo de conocer a mi padre personalmente", dijo Johan con la tristeza en sus ojos oculta tras unos lentes.

"No esperaba que ustedes me lo mataran, que ustedes me lo mandarían en un cajón", agregó.

Johan participó durante años en las marchas y manifestaciones pidiendo la libertad de su padre.

Junto con el sargento Martínez fueron ejecutados el mayor de la policía Elkin Hernández, el intendente Alvaro Moreno y el coronel de la policía Edgar Yesid Duarte.

"A las FARC les digo que por favor liberen a los demás secuestrados (...) No hagan que niños como yo suframos esta Guerra, no hagan a otros niños el dolor que yo me encuentro sin poder conocer a mi padre", rogó Johan Steven.

Los miembros del grupo rebelde tienen la orden de asesinar a los rehenes si se produce una operación de rescate de las Fuerzas Armadas.

Se trata del tercer grupo de secuestrados ejecutados por la guerrilla en la historia reciente. Las FARC son consideradas como un grupo terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea.

Después de alcanzar a tener 60 rehenes entre políticos y miembros de las Fuerzas Armadas, las FARC mantienen actualmente secuestrados al menos 11 efectivos de las fuerza de seguridad del Estado.

V de victoria. Este domingo llegó a Bogotá el policía Luis Alberto Erazo, quien estuvo secuestrado casi 12 años pero el sábado logró escapar y se salvó de ser ejecutado por las FARC. Los rebeldes trataron de asesinarlo con granadas y disparos mientras huía.

Vestido con uniforme de la policía, botas y con señales de una herida en su mejilla izquierda, Erazo hizo con los dedos de su mano la señal de la victoria al bajar del avión que lo trajo desde el selvático departamento de Caquetá.

Inmediatamente el policía fue trasladado en una ambulancia hacia el hospital de la institución para ser evaluado.

"Yo perdí por un instante la cabeza (...), parecía mentira pero ha sido cierto", dijo Blanca Amaya, madre de Erazo, después de enterarse de la liberación de su hijo, antes de su reencuentro tras más de una década.