París. A siete meses de las elecciones presidenciales en Francia, los votantes decidían este domingo quién representará al opositor Partido Socialista, con François Hollande, un izquierdista moderado poco conocido en el exterior, como el principal favorito.

Inspirado por la fuerza que llevó a Barack Obama a la Casa Blanca, el principal partido opositor espera que su candidato obtenga más legitimidad en las primeras primarias públicas del país, en las que cualquier votante que pague un euro y exprese su apoyo a los ideales de izquierda puede participar.

El objetivo final es derrocar a Nicolas Sarkozy, que se espera busque la reelección, y poner un socialista en el palacio Eliseo por primera vez en 17 años.

"No es caro librarse de Sarkozy", indicó Hollande antes de las votaciones del domingo, en las que se enfrenta a otros cinco contendientes, incluyendo a su ex mujer y madre de sus cuatro hijos: Ségolène Royal.

La mayor rival de Hollande en las primarias es Martine Aubry, hija del ex jefe de la Comisión Europea Jacques Delors, y que fue ministra de Trabajo la última vez que hubo un gobierno de izquierda en Francia entre 1997 y 2000.

Los sondeos indican que Hollande, un veterano del partido aunque no despierte pasiones y que nunca ha sido ministro, no sólo ganará las primarias sino que es lo bastante popular como para derrotar a Sarkozy por un cómodo margen si los dos se enfrentan en las elecciones presidenciales del próximo abril.

La novedad de las primarias, que tendrán una segunda ronda el domingo próximo si el más votado no obtiene una mayoría indiscutida, podría dar a los socialistas un impulso si generan alta participación y un claro ganador, según analistas.

El partido espera que más de un millón de personas, y posiblemente varios millones acudan a unas elecciones que antes estaban restringidas a los militantes del partido, que son unos 200.000 como mucho en un país de 63 millones de personas.

Millones han seguido en directo los debates televisivos entre los candidatos socialistas de las últimas tres semanas y la novedad de las primarias parece haber capturado la atención pública.

El partido UMP de Sarkozy, que criticó los motivos de los socialistas al principio, ahora está considerando hacer lo mismo, no para las próximas elecciones presidenciales sino para las siguientes, según el primer ministro François Fillon.

Si los sondeos son correctos, Sarkozy sigue siendo muy impopular y los votantes están dispuestos a que la izquierda asuma el poder. Las elecciones parlamentarias se celebrarán después de las presidenciales, que se realizarán en dos rondas con la primera el 22 de abril y la definitiva el 6 de mayo.