Tegucigalpa. Unos 60.000 maestros pusieron fin este lunes a una huelga en Honduras que paralizó por tres semanas la escuela pública, a la que acuden casi 2,5 millones de estudiantes, presionados por amenazas del gobierno de una destitución masiva.

Los maestros declararon una huelga el 14 de marzo rechazando la intervención gubernamental de un instituto de previsión del magisterio y una presunta privatización de la educación.

El movimiento fue marcado por protestas callejeras diarias en Tegucigalpa y otras ciudades, respaldadas por partidarios del ex presidente Manuel Zelaya, derrocado en junio de 2009 por militares, en las que manifestantes se enfrentaron a policías y militares.

Los choques dejaron una maestra muerta, decenas de heridos, lesionados y detenidos.

El gobierno llamó a los maestros a retornar a las aulas como condición para establecer negociaciones con su liderazgo.

"Las bases han decidido en asambleas departamentales el regreso a clases y confiamos ahora que el presidente Porfirio Lobo establecerá el diálogo para atender nuestras demandas", dijo a periodistas el dirigente de la Federación de Organizaciones Magisteriales (FOMH) Edwin Oliva.

Líderes magisteriales aseguran que una legislación aprobada en el Congreso, que descentraliza la administración de la educación y alienta la participación de alcaldías y padres de familia, conduce los servicios educativos públicos a la privatización.

El gobierno intervino el Instituto de Previsión del Magisterio debido a su precaria situación financiera, que paga las pensiones de los maestros.