Tegucigalpa. El Congreso de Honduras decretó el miércoles un desarme general en una región en el litoral Atlántico, escenario de operaciones de cárteles del narcotráfico, y de conflictos de tierras entre campesinos y empresarios agroindustriales, que han provocado la muerte de más de 60 personas en los últimos tres años.

El departamento de Colón, donde se decretó el desarme, es una de las regiones más fértiles de Honduras, especialmente la zona del Bajo Aguán, donde se cultiva palma africana que es procesada y convertida en aceite para exportación, pero también ruta para el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos.

La región, habitada por unas 306.000 personas, también es escenario desde el 2009 de constantes refriegas y muertes de campesinos, pobladores y guardias de seguridad privados empleados de empresas agrícolas por la posesión de la tierra.

El conflicto agrario es considerado el peor y más violento en varias décadas en esta pobre nación centroamericana.

"Hay que evitar que siga ocurriendo el derramamiento de sangre en esa región y el desarme de la población es necesario", dijo el ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla.

La prohibición de portación de armas en la región fue aprobada por iniciativa del gobierno del presidente Porfirio Lobo, que en meses pasados a desplegó unos 1.000 hombres entre policías y soldados a la zona para aplacar la violencia, sin éxito hasta ahora.

"No se debe seguir permitiendo que grupos armados anden transitando con 3 o 4 carros moviéndose de un lado para otro con gran cantidad de armas y gran cantidad de personas, que no se justifica bajo ningún punto de vista", agregó Bonilla.

El Congreso autorizó a Lobo a extender el desarme a otras regiones de Honduras si lo considera necesario.

Honduras con 86.5 homicidios por cada 100.000 habitantes, es considerado el país donde ocurren más homicidios en el mundo, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).