La dirigencia magisterial dejó este lunes a un lado los discursos incendiarios para reconocer que fue doblegada, pero no por el gobierno, sino por la falta de apoyo de la base.

Y es que el paro indefinido decretado el pasado 13 de marzo nunca tuvo el apoyo de la mayoría de maestros, que no miraban con buenos ojos la ideologización y politización de la crisis.

Tampoco estaban de acuerdo con la suspensión de clases y mucho menos con la violencia y el vandalismo en las calles.

El fracaso fue calificado por la dirigencia como un "repliegue táctico", luego de que los propios maestros se impusieran y determinaran que los 2,3 millones afectados por el paro debían volver a sus clases.

Varios maestros calificaron las tácticas de la dirigencia como la peor derrota sufrida en años.

Y es que, en las tres semanas de paro, lo único que lograron fueron deducciones por días no trabajados, suspensión temporal, no deducción de cuota para los colegios magisteriales, maestros con causas judiciales por manifestación ilícita y hasta una maestra muerta, al ser arrollada por un carro que circulaba en contravía.

El ultimátum del gobierno, luego de declarar ilegal el paro, contemplaba la suspensión por un año de los maestros que no se presentaran a sus labores ayer y el despido justificado de quienes el miércoles (mañana) siguieran ausentes de sus puestos de trabajo.

Los 22 días que duró el paro indefinido se suman a los siete días durante los cuales se convocó a paros hasta por razones ajenas a la educación.

Esto significa que, desde febrero a la fecha, son muy escasos los días de clases impartidos. Si se considera que está próximo el largo feriado de semana santa, el inicio real de clases en el sistema público será en mayo.

Una de las medidas que más golpearon a los colegios magisteriales fue la decisión del gobierno de no deducir más la cuota que corresponde a cada colegio magisterial.

El pasado fin de semana, los dirigentes hacían llamados desesperados para que los maestros acudan a los bancos a hacer sus pagos, a fin de no descapitalizar a estas instituciones.

De acuerdo con lo investigado por EL HERALDO, los seis colegios magisteriales recibían al mes 82 millones de lempiras por transferencias de aportaciones, es decir 1,000 millones al año, de los que la dirigencia no rinde cuentas.

Resolución

En conferencia de prensa, la Federación de Organizaciones Magisteriales de Honduras (FOMH) declaró que hoy todos los maestros deben estar en sus respectivos centros de trabajo.

Las bases exigieron a la dirigencia magisterial que las escuchen, luego de cuestionar el mal manejo de la situación.

Varios maestros recordaron que en la asamblea realizada en el Colprosumah el 9 de marzo se manifestaron en contra del paro indefinido, sin embargo, los dirigentes impusieron su criterio.

En esa oportunidad, a los dirigentes les gritaron "traidores" y estuvieron a punto de ser agredidos.

Ayer, la base no aceptó las imposiciones de algunos dirigentes que insistían en mantenerse en paro de labores.

Según el presidente del Colegio Profesional Superación Magisterial Hondureño (Colprosumah), Edwin Oliva, 15 departamentos determinaron volver a las aulas.

A pesar de que departamentos como Francisco Morazán, Islas de la Bahía y Colón no estuvieron de acuerdo con retornar a las aulas, Oliva aseguró que "debían acatar el llamado de las grandes mayorías".

Las consideraciones que tomó en cuenta el magisterio fueron la "necesidad impostergable del diálogo" y "la necesidad de replantear la lucha".

Aseguraron que en un período de dos semanas se mantendrán en las aulas y que estarán vigilantes de los avances del diálogo. "De no haber voluntad política por parte del gobierno para resolver la problemática educativa y magisterial, retornaremos a la lucha", indicó la FOMH en el comunicado oficial.

Los perdedores

Aunque los maestros cuestionaron el manejo de la crisis, la dirigencia se negó a aceptar que el "repliegue táctico" era una derrota.

Si reconocieron que los más afectados con las medidas fueron los 2.3 millones de niños que prácticamente no han podido comenzar el año lectivo.