Tegucigalpa. El presidente de Honduras, Porfirio Lobo Sosa, cumple este jueves su primer año al frente de la nación sin haber logrado reinsertar a Honduras en la Organización de Estados Americanos (OEA), tarea que según actores de la vida nacional le ha costado más de lo esperado.

Lobo inició el 27 de enero de 2010, en una ceremonia en el Estadio Nacional, un período presidencial de cuatro años con la dura tarea de recomponer a Honduras de la sacudida que sufrió durante la crisis política.

Encontró a una población dividida y a un país aislado de la comunidad internacional, aunque con promesas de apoyo, sobre todo de Estados Unidos, luego de la destitución del ex presidente Manuel Zelaya.

Pese a los esfuerzos de Lobo, Honduras sigue sin los votos necesarios para lograr su reingreso a la OEA, pues varios países estiman como una necesidad que Zelaya, asilado en República Dominicana, retorne con garantías al país.

Asimismo, se reclaman mejoras en materia de derechos humanos, pues la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ente de la OEA, así como varias ONG, han denunciado su deterioro.

Según una encuesta de la salvadoreña Universidad Centroamericana (UCA), en una escala de 1 a 10, Lobo obtuvo 5.1, una nota de aplazado en su primer año de gobierno de parte de la población hondureña.

La muestra entrevistó a 1,548 personas, con margen de error de 2.5% y fue hecha entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre.