El secretario de Estado en los despachos del Interior y Población, Áfrico Madrid, defendió este viernes la posición del gobierno en torno a la cancelación de la nacionalidad al ex presidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Federico Álvarez, manifestando que Honduras “no es un potrero” en donde los extranjeros pueden hacer lo que quieren.

Las declaraciones del funcionario se dan luego de conocida la posición del vicepresidente de Honduras, Hugo Barnica, quien criticó la reciente decisión de Madrid de cancelar la nacionalidad al empresario y miembro de la Unión Cívica democrática (UCD).

“Yo tengo mi libre criterio y mi libre pensamiento, yo no le podría quitar la ciudadanía a alguien que la está tramitando en el país y se le han dado dos premios de un alto valor, yo creo que es de ponerlo en la reflexión; esa es mi opinión, no de un designado y vicepresidente de la República, sino una visión de un hondureño", expresó Barnica en las últimas horas.

Lo que pasa es que el vicepresidente “desconoce lo que sucede, no conoce la interioridad y detalles de este asunto”, apuntó Madrid, quien añadió que “hay que dejar claro que el señor Federico (Álvarez) nunca ha sido ciudadano hondureño, por lo tanto, nadie se la ha quitado. Lo que se hizo fue un procedimiento jurídico administrativo, donde la resolución que se había emitido en trámite de naturalización se anuló en virtud de adolecer de una serie de requisitos indispensables para su formación”.

El ministro del Interior dejó entrever que el gobierno de Honduras pudo haber tomado la decisión de deportar al afectado, pues éste ha participado en actividades políticas, pero que no se ha tomado esa determinación por considerarse extrema.

“Nadie lo ha deportado, ni lo haremos, a pesar de que él ha estado participado en actividades políticas, lo que no está permitido por la Ley de Migración y Extranjería. Hemos sido tolerantes al no deportarlo”, puntualizó.

“Nunca hemos dicho que vamos a deportar a este señor, lo que sí le hemos pedido es que cumpla la ley, porque Honduras no es un potrero en donde cualquiera puede venir a hacer lo que quiera; lo que pasa es que cuando uno empieza a poner orden hay quienes respingan”, finalizó.