Ante la petición de ayuda que hizo el presidente estadounidense Barack Obama al Congreso para acelerar la deportación de niños migrantes centroamericanos, el gobierno de Honduras reiteró que solicitará a ese país que “revise caso por caso” la situación de los menores hondureños.

El vicecanciller de Honduras, Roberto Ochoa, declaró que Honduras “no comparte la visión de repatriación” de los niños migrantes que han ingresado de manera indocumentada a la nación del norte durante el último año.

Al diplomático se le pidió su opinión sobre la petición de ayuda económica que hizo Obama al Congreso estadounidense para acelerar la deportación de los niños, y respondió que “somos respetuosos de las decisiones unilaterales, no compartimos la visión de repatriación, compartimos una visión de respeto a los derechos de los niños migrantes y sus derechos humanos, y queremos que esta crisis se vea desde la perspectiva de una crisis humanitaria”.

Es de destacar que Estados Unidos enfrenta una difícil situación migratoria por la llegada de unos 52 mil niños no acompañados desde octubre de 2013 a la fecha. La mayoría de ellos son centroamericanos y llegan a esa nación con la idea de reencontrarse con sus padres. Según los datos del gobierno de Honduras, de esos 52 mil, unos 14.200 son hondureños.

Desde el crecimiento de este fenómeno, las autoridades estadounidenses han advertido que todos los niños enfrentarán un proceso de deportación.

La primera dama de Honduras, Ana García, explicó que “será una deportación tardía, pero al final de todo, serán deportados”.

Se estima que este proceso podría tardar de uno a cinco años.

La magnitud del problema ha forzado al propio mandatario de la nación más poderosa del mundo, Barack Obama, a solicitar ayuda al Congreso, a sabiendas que encontrará oposición republicana, para deportar más rápidamente a los niños.

“Caso por caso”. “El presidente Juan Orlando Hernández ha sido claro al manifestar que Honduras quiere que se revise cada caso de manera individualizada”, apuntó el vicecanciller.

Este mensaje también lo llevó la primera dama, Ana García, en su visita realizada a Estados Unidos la semana pasada.

García constató la situación de cientos de niños hondureños y centroamericanos que se encuentran hacinados en los centros de detención de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, específicamente en el estado de Texas, donde están la mayoría de niños migrantes no acompañados.

El Heraldo es el único medio de comunicación hondureño que constató in situ esta tragedia humana.

El vicecanciller sostuvo que “estos casos deben ser sometidos con el buen criterio, según las normas y convenciones internacionales”.

Visita a la frontera. La Fuerza de Tarea Conjunto del Niño Migrante, organismo que se creó para atender esta problemática y que preside la Primera Dama, sostuvo ayer una reunión donde se redefinieron objetivos.

La Primera Dama informó que si bien es cierto que la finalidad primordial es la atención de los niños migrantes no acompañados que están en Estados Unidos, ahora tienen una latente crisis: la deportación de madres acompañadas de sus hijos desde Estados Unidos.

García anunció que para las próximas dos semanas se verá un mayor flujo de deportados de unidades familiares (madres con sus hijos) desde Estados Unidos porque ya no las dejarán en libertad, como estaba ocurriendo hasta la semana anterior.

En ese sentido, ayer coordinaron ideas para habilitar al menos tres centros de atención ubicados en tres aeropuertos: Toncontín, Villeda Morales y Palmerola.

Para este día, la Fuerza de Tarea Conjunta se movilizará a la frontera de Honduras con Guatemala para recibir, y luego trasladar a San Pedro Sula, a un grupo de niños hondureños que será deportado desde México.