Tegucigalpa, EFE. Honduras sufre una escalada de violencia que deja a diario una veintena de muertes, por la lucha que libran los carteles de las drogas, el crimen organizado y la impunidad que prevalece en el país, cuyo fin se ve lejano, según analistas políticos hondureños.

Para el analista Raúl Pineda, Honduras "ya no tiene capacidad" para combatir la ola de violencia y el crimen organizado.

"Honduras ya no tiene capacidad de respuesta para hacerle frente a la ola de violencia que hemos dejado sedimentar y crecer", indicó Pineda a Efe.

Las mismas autoridades hondureñas de seguridad reconocieron en estos días que el país no cuenta con las estructuras para combatir la violencia y que tiene poca capacidad para investigar los homicidios, por lo que el 80 % de éstos quedan en la impunidad.

Un total de 53.622 personas murieron de manera violenta en Honduras entre 2000 y 2012, según cifras del estatal Comisionado de los Derechos Humanos.

No obstante, el presidente hondureño, Porfirio Lobo, aseguró el viernes que la seguridad en su país ha mejorado, incluso ha bajado hasta en un 75 % en algunas zonas.

"Se ha reflejado una caída de los índices de homicidios hasta en un 75 % en varios municipios", indicó el gobernante en la comunidad de Limón, en el departamento caribeño de Colón, durante un Consejo de Ministros.

El analista considera que no será con más policías como se detendrá la espiral de violencia en Honduras, sino "combatiendo las causas como el crimen organizado".

"No se puede hacer un efectivo combate a la criminalidad con una policía corrupta", subrayó Pineda, quien responsabiliza de los pocos resultados en la depuración de la Policía Nacional a Lobo por "no intervenir" esa institución.

Unos 652 policías han sido destituidos en Honduras en el proceso de depuración de la Policía iniciado en 2011, según cifras de la Dirección de Investigación y Evaluación de la Carrera Policial.

El vicario parroquial del Santuario de la Virgen de Suyapa, Víctor Ruíz, indicó a Efe que esas cifras solo son "un reflejo de que el sistema de seguridad (en Honduras) colapsó".

El párroco lamentó los altos índices de violencia en que viven los hondureños y exhortó a las autoridades "respetar y promover la vida".

Lobo, cuya administración inició el 27 de enero de 2010, ha tratado de frenar la violencia en Honduras a través de diferentes operaciones de la Policía y el Ejército, pero las muertes siguen.

En declaraciones a Efe, la subcoordinadora del Centro de Protección, Tratamiento y Rehabilitación de Víctimas de la Tortura, Alba Mejía, coincidió en que el Estado hondureño no tiene instrumentos ni instituciones muy efectivas para hacer frente a estos fenómenos.

Además, indicó que la violencia era "previsible", debido a que la política de seguridad pública en Honduras ha "fracasado".

En opinión de Mejía, el narcotráfico y el crimen organizado han sido los factores que han provocado el aumento de los índices de violencia en este país.

Entre 2011 y 2012, las autoridades hondureñas se han incautado de 50 toneladas de drogas en varias operaciones en el Caribe y el norte, algunas de ellas en coordinación con agentes antidrogas de EE.UU.

"No veo una salida a corto plazo, va a pasar mucho tiempo para que logremos salir de esta situación", subrayó Mejía, quien también denunció que la Policía "entra a los barrios a causar daño, a matar y a aterrorizar a los niños".

La Policía hondureña ha sido salpicada por la implicación de agentes y oficiales en varios delitos, incluidos crímenes, narcotráfico y robo de vehículos, entre otros.