Washington, Excelsior.com.mx. La organización humanitaria HRW tachó este martes de "aberración" y "acto de barbarie" la ejecución prevista para el miércoles 22 de enero del mexicano Édgar Tamayo Arias en Texas, y consideró que EE.UU. debe desarrollar un mecanismo para exigir a todos sus estados cumplir sus "obligaciones jurídicas" respecto al acceso consular.

"La ejecución de Tamayo Arias en Texas es una aberración, es un acto de barbarie por parte de las autoridades de Texas", dijo en una conferencia de prensa el director para las Américas de la organización Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco.

Tamayo, uno de los trece mexicanos en el corredor de la muerte en Texas, no fue informado al momento de ser detenido de su derecho a solicitar la asesoría del consulado de México, lo que constituyó una violación a la Convención de Viena, a la que Estados Unidos está suscrito.

De cumplirse su sentencia este miércoles, Tamayo sería el tercer mexicano en ser ejecutado en EE.UU. tras emitirse el Fallo Avena en 2004, en el que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ordenaba a Washington revisar los casos de los condenados a muerte cuyo derecho a la notificación consular fue violado.

"¿Por qué Texas ignora esto? Porque puede, se puede dar ese lujo. Mientras no exista un mecanismo por el cual el Gobierno federal pueda exigirles a los estados de la federación el cumplimiento de obligaciones jurídicas internacionales, que obligan a los EE.UU. como nación, lamentablemente esto se va a seguir produciendo", opinó Vivanco.

El responsable de HRW reconoció que cada vez que hay un caso como el de Tamayo, en el que se demuestra que hubo violación de sus derechos consulares, "el gobierno federal de los Estados Unidos trata por todos los medios, con buenas maneras, de explicarle al gobernador de Texas que también Texas forma parte de EE.UU. y que hay obligaciones jurídicas internacionales".

No obstante, Texas mantiene un historial "abominable" en cuanto al cumplimiento de esas órdenes, y obvia el hecho de que, al ignorarlas, da pie a que otros países del mundo "violen esos tratados con la misma impunidad", señaló.