La Paz. La primera huelga general convocada en Bolivia contra el gobierno de Evo Morales parecía condenada al fracaso este martes, mientras sindicatos debatían la conveniencia de continuar una marcha, paralela a las protestas, de 200 kilómetros por el altiplano.

Ambas protestas arrancaron este lunes, en el mayor desafío de la Central Obrera Boliviana (COB) al mandatario indígena, pese a que estaba un curso una negociación entre la cúpula sindical y el gobierno sobre un incremento salarial y otras mejoras laborales.

"Está visto que en realidad no hay huelga y lo que corresponde ahora es que la COB responda a las propuestas del gobierno", dijo al mediodía el portavoz presidencial Iván Canelas, al tiempo que se desarrollaba un "ampliado" o reunión de sindicatos nacionales afiliados a la Central.

Huelga reducida. Radios locales dijeron que la huelga por tiempo indefinido quedó reducida el martes a sindicatos de maestros urbanos de dos de los nueve departamentos y que las actividades mineras se normalizaron tras haber sufrido interrupciones parciales por la huelga el día previo.

El sindicato de maestros urbanos de La Paz anunció que ingresaría a la huelga el miércoles, pero una convocatoria similar tuvo escaso impacto la semana pasada.

Entretanto, dirigentes sindicales nacionales encabezados por el secretario ejecutivo de la COB, el minero Pedro Montes, suspendieron momentáneamente su caminata e improvisaron un "ampliado" en un pueblo aledaño a la carretera troncal para debatir las propuestas gubernamentales.

"En consulta con las organizaciones sindicales decidiremos el futuro de la protesta, pero no renunciaremos a nuestra demanda de un aumento salarial mayor y de mejoras en la ley de pensiones", dijo Montes antes de instalar el "ampliado" a puertas cerradas.

El líder de la COB, calificado como oficialista por varios sindicatos controlados por la extrema izquierda, participó en unas negociaciones con el gobierno que concluyeron en la madrugada del lunes con la firma de un acuerdo preliminar.

En ese pacto, cuya ejecución está supeditada al levantamiento de las protestas, el gobierno ofreció a la COB bajar la edad de jubilación a 58 años, desde los 65 años actuales, pero no cedió a la demanda de un aumento salarial mayor al 5% ya decretado.