La Paz. La primera huelga nacional en Bolivia contra el gobierno izquierdista de Evo Morales, en demanda de mejores salarios, derivó el martes en hechos de violencia que dejaron al menos un herido y 15 detenidos, pese a que fue reportada poca adhesión de trabajadores a la protesta.

Los incidentes se produjeron cuando centenares de trabajadores de fábricas chocaron con policías que custodiaban oficinas públicas en el centro de La Paz, en el más grave cuestionamiento sindical a la política social del gobierno tras cuatro años de idilio entre el líder cocalero y la cúpula sindical.

La huelga de un día fue convocada por la Central Obrera Boliviana en demanda de un aumento salarial mayor al 5% decretado la semana pasada por Morales, quien inició en enero su segundo mandato quinquenal con la promesa de una rápida industrialización para poner fin a la pobreza extendida en el país.

En el hecho de mayor violencia, manifestantes atacaron en la tarde con dinamitas y bombas caseras las oficinas del Ministerio de Trabajo, situado a menos de 500 metros del palacio presidencial, reportó un fotógrafo de Reuters.

El comandante policial de La Paz, coronel Ciro Fernández, dijo a reporteros que "el ataque fue disuelto con agentes químicos y el saldo del incidente fue de una persona herida por una bomba tipo molotov y 15 detenidos que pasarán a disposición de un fiscal".

Huelga parcial. Al margen de esos incidentes y de una masiva marcha de maestros y mineros en la ciudad altiplánica de Oruro, la huelga afectó sólo parcialmente a escuelas, hospitales, fábricas pequeñas y transporte interurbano, reportaron medios locales.

Sectores clave como la industria petrolera y la mayor parte de la minería, el transporte urbano, las aerolíneas, el comercio, la banca y las oficinas públicas funcionaron con normalidad.

"No estamos contra el proceso de cambio que encabeza el compañero Evo, pero el aumento de apenas cinco por ciento es algo que no podemos aceptar, el gobierno tiene que retroceder en esta medida", dijo el secretario ejecutivo de la COB, el minero Pedro Montes, mientras encabezada una manifestación en Oruro.

El líder sindical -tildado de oficialista por sectores radicales y forzado a declarar la huelga en una reunión sindical nacional realizada la semana pasada- restó importancia a la escasa fuerza de la protesta, asegurando en cambio que "éste es sólo el inicio de una lucha larga".

La COB llamó a la huelga exigiendo un aumento salarial mayor al 5% decretado para este año y el gobierno replicó que el incremento compensaba con creces la inflación del 2009, que fue de sólo 0,26%, la más baja en décadas.

"Los sindicatos tienen derecho pero no existe argumento válido para esta protesta", dijo el ministro de Economía, Luis Arce, al reiterar el martes que el porcentaje de mejora salarial era "definitivo" pues "se ajusta a la realidad económica".

Dado el alto nivel de informalidad de la economía boliviana, "concentrar los esfuerzos del Gobierno en un aumento salarial sólo beneficiaría a 10% de la población, en desmedro de inversiones que beneficiarán a todos", agregó.

La Confederación de Empresarios Privados se alineó con el gobierno, anunciando que acatará el incremento salarial "pese a que es excesivo para muchas empresas", dijo el lunes el líder de esa organización, Daniel Sánchez.

Aunque formalmente respeta la independencia de la COB, Morales tiene en su gabinete a varios actuales o ex dirigentes sindicales: una trabajadora fabril en Trabajo, un minero en el despacho de Minería y líderes campesinas en Desarrollo Rural y Justicia.

En las bancadas de senadores y diputados oficialistas figuran también decenas de sindicalistas.