Paris. Las huelgas en refinerías de petróleo de Francia contra una impopular reforma de las pensiones del presidente Nicolas Sarkozy perdían fuerza este martes, con el término de las paralizaciones en varias plantas, mientras los sindicatos parecían más abiertos a negociar con los empresarios.

La emblemática reforma de Sarkozy para que las personas trabajen dos años más antes de percibir su jubilación encontró una feroz oposición y desató una de las protestas más sostenidas en Europa contra las medidas de austeridad que buscan disminuir los déficits.

Pese a las protestas, el proyecto de ley de Sarkozy recibió el apoyo del Parlamento y está a punto de ser promulgado esta semana.

El líder del sindicato CFDT, François Chereque, y Laurence Parisot, jefe del grupo empresarial MEDEF, dijeron a última hora del lunes en la cadena de televisión France 2 que estaban abiertos a conversar sobre el empleo para jóvenes y mayores, sugiriendo un cambio en el escenario.

"Saludo el retorno a la razón y al diálogo", dijo la ministra de Economía, Christine Lagarde, a Radio Classique.

"Poner las conversaciones en la mesa, discutir el empleo juvenil, el empleo de ciudadanos mayores y examinar los problemas subyacentes que preocupan a personas jóvenes y viejas, eso realmente es un punto de inflexión y pienso que es algo bueno", agregó.

La Cámara alta del Parlamento aprobó por 177 votos a favor y 151 en contra la última versión del texto, que debe regresar a la Cámara baja para una última votación.

El primer ministro, François Fillon, dijo que los huelguistas deberían dejar su postura ahora que la ley ya estaba tramitada, diciendo a una reunión de diputados del partido gobernante, UMP, que el movimiento de protesta "ya no tenía sentido". 

La entrega de combustibles desde cuatro de las 12 refinerías de Francia se reanudó este martes, luego del levantamiento de las barricadas.

Los trabajadores de tres refinerías pusieron fin a dos semanas de huelgas, aunque los paros en los puertos aún impedían que el petróleo llegara a las plantas.

Los servicios ferroviarios habían vuelto casi a la normalidad y la escasez en las gasolineras se reducía, ya que el Gobierno recurrió a importaciones.

"Estamos en una nueva fase, pero una nueva fase no implica que todo haya terminado", declaró Chereque. "El presidente tiene la potestad de aplazar el debate, porque una ley siempre puede ser perfeccionada", agregó.

Lagarde, quien dijo que las huelgas en refinerías de este mes y su impacto en las empresas estaba costando entre 200 y 400 millones de euros diarios en pérdida de producción, dijo el martes que el Gobierno no esperaba que el crecimiento del 2010 se viera afectado por las paralizaciones.

El ministro de Energía, Jean-Louis Borloo, dijo que el suministro de combustible había retornado a la normalidad en el 80 por ciento de las gasolineras del país.

Borloo dijo en Le Parisien que Francia estaba importando 100.000 toneladas de combustible refinado al día de Gran Bretaña, Rusia, Italia y España, en comparación con las 25.000 toneladas que se importan habitualmente.