Caracas. Una oleada de nacionalizaciones ocurridas en Venezuela en los días recientes demuestra que el presidente Hugo Chávez está acelerando el proceso de expropiaciones, lo que críticos han dicho perjudicará a una economía que ya tiene el peor desempeño en Sudamérica.

La mayor parte de las empresas que han sido expropiadas en los últimos 12 años de mandato izquierdista han tenido que luchar para mantener sus niveles de producción y un ejemplo típico es la golpeada y renacionalizada en el 2008 siderúrgica Sido.

"Las empresas operan bajo una permanente amenaza de confiscación (...) el estado de desesperación e incertidumbre es generalizado", dijo Mauricio Cárdenas director de la Iniciativa para América Latina de la investigadora Brookings Institution.

"El modelo económico que se ha establecido en Venezuela no funciona. Sin garantías jurídicas no hay inversión y sin inversión no hay crecimiento", agregó.

Rechazando los alegatos que indican que la economía productiva ha sufrido por sus políticas, el gobierno asegura que el pueblo está en mejores condiciones bajo el mandato de Chávez.

"En la medida en que tengamos los insumos de toda la cadena controlados por el Estado, lo cual asegura que no se especule con ellos (...) nuestro pueblo va a seguir disponiendo de alimentos", dijo esta semana el ministro de energía, Rafael Ramírez, durante la estatización de una gran fábrica de fertilizantes.

En los días previos, el presidente ordenó además de la toma forzosa de Fertinitro, una fábrica de lubricantes para motor, hectáreas de tierras y una productora de semillas e insumos agrícolas llamada Agroisleña.

Estas expropiaciones vienen luego de que la oposición lograra ganar una parte importante de los curules en las recientes elecciones legislativas, lo que significó una victoria simbólica contra Chávez al concretar un 40 por ciento del Parlamento y casi la mitad del voto popular.

El mandatario socialista ha dicho que la presencia de sus críticos en la Asamblea Nacional no supone un obstáculo para su agenda parlamentaria y para la aceleración de su "revolución" socialista.

Las elecciones del 26 de septiembre son el preludio para las presidenciales de 2012, cuando la oposición tratará de desbancar a Chávez y analistas esperan que el mandatario intente pulir su imagen ante las bases que los apoyan, cumpliendo al pie de la letra con sus planes.

"El gobierno está tratando de incrementar su control sobre la economía, incluyendo la producción de alimentos y el sector agrícola", dijo el analista de Eurasia Group, Daniel Kerner.

"En el futuro es probable que se lleven a cabo mayores medidas que incrementen la presencia del Estado en el sector productor de alimentos", agregó.

Este creciente interés por desarrollar la agricultura y llevar alimentos baratos y en abundancia a los ciudadanos, viene luego de que en un escándalo, provocado por la pérdida de miles de toneladas de comida importada por el gobierno, perjudicara la popularidad de Chávez y su Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

"¡La revolución agraria! A mediados de año, en medio de brotes de escasez de productos básicos y una inflación en constante crecimiento, decenas de miles de toneladas de comida fueron halladas podridas en contenedores en puertos operados por el Estado.

Chávez dio la pelea y acusó a la oposición de tergiversar los hechos y tomar ventaja del traspié para desmerecer a su gobierno y hacerlo ver como incompetente.

Pero la saga fue embarazosa para el mandatario, quien a menudo culpa a los "capitalistas" de acaparar alimentos para especular con los precios.

Desde entonces, ha impulsado la agricultura estatal como una vía para restar posición a las élites pudientes y eliminar la pobreza.

"Lo repito por aquí ¡Debemos conectar la ciudad con el campo! La tierra es la más importante de las fuerzas productivas ¡Revolución Agraria!", exclamó el mandatario esta semana a través de su cuenta de Twitter, @chavezcandaga.

Después de convertir a Agroisleña en Agropatria, Chávez anunció la reducción en 40% de los precios de una docena de fertilizantes, más de 250 productos agroquímicos, y semillas para maíz, frijoles negros y arroz.

Pero mientras Venezuela sufre su segundo año en recesión -lo que lo hace el único país de la región aún en números rojos- algunos dicen que los efectos de sus problemas fiscales podrían incrementarse hasta sentirse en el extranjero, si Chávez mantiene la postura radical mostrada las últimas semanas.

Además, podría poner fin a las importaciones de vecinos como Colombia, con quien apenas ha salido de una disputa diplomática. De otro lado, una economía vacilante podría afectar a los miembros del convenio Petrocaribe, que han podido comprar petróleo en condiciones favorables.

"(La radicalización) definitivamente tendrá un impacto negativo en la balanza de pagos y en la situación económica general de toda una serie de países, empezando desde Centro América, hasta el Caribe", dijo Cárdenas a Reuters.