Londres. Gran Bretaña, Francia y Alemania deben evitar el uso de información obtenida mediante torturas de terceros, dijo este martes Human Rights Watch, declarando que la práctica no sólo es ilegal sino además inútil frente para el contraterrorismo.

En el largo plazo, los abusos en el nombre de la lucha contra la militancia alimentan las quejas que avivan la radicalización y el reclutamiento para el terrorismo, dijo la organización en su reporte "No Questions Asked: Intelligence Cooperation with Countries that Torture".

"Berlín, París y Londres deberían estar trabajando para erradicar la tortura y no confiar en la información bajo tortura extranjera", dijo Judith Sunderland, investigadora de Europa occidental de Human Rights Watch, en un comunicado que anunciaba la publicación del reporte.

"Tomar información de torturadores es ilegal y es simplemente erróneo", señaló.

El grupo dijo que tanto el uso de ese tipo de información y emitir declaraciones en público que afirman su legitimidad "deja el riesgo de la creación de un mercado para los datos recabados mediante tortura".

"Los esfuerzos para prevenir y erradicar la tortura pierden su credibilidad si son acompañados de guiños y aprobaciones de los servicios de seguridad europeos que aceptan la tortura en ciertos países", señaló el organismo.

El organismo mencionó a las tres naciones para repudiar de forma pública la dependencia en la información que se obtiene de otros países mediante el uso de torturas y reafirma la prohibición absoluta del uso de evidencia lograda con esta actividad en cualquier tipo de procedimiento.

Las tres naciones condenan la tortura y la definen como un hecho aborrecible y han señalado que jamás se justifica su uso.

Sin embargo, funcionarios de Occidente han dicho en repetidas ocasiones que no conocen los métodos utilizados para recopilar la información que obtienen mediante cooperación y que investigar el tema a fondo podría dañar ese tipo de relaciones y minar el flujo de información.

Human Rights Watch describió esta postura como "política de no preguntar", que es discordante con la responsabilidad de todos los Estados para trabajar en la erradicación de la tortura bajo la convención de 1984 de la ONU contra métodos crueles, inhumanos, degradantes o castigos.

La organización agregó que esta postura presenta fallas, debido a que la información recabada bajo tortura es reconocida como poco fidedigna.

Human Rights Watch dijo que Francia, Alemania y el Reino Unido han demostrado mediante sus políticas y prácticas "voluntad (incluso entusiasmo) para cooperar con servicios de extranjeros de inteligencia en países como Uzbekistán y Pakistán, reconocidos por sus prácticas de abusos (...)".

Desde hace tiempo Uzbekistán ha rechazado acusaciones de violaciones masivas a los derechos humanos, bajo la excusa de que está en línea con sus leyes.

Asimismo, de modo frecuente, activistas de los derechos humanos han acusado al Ejército de Pakistán de muertes extra judiciales y torturas, cargos que ellos rechazaban.