La Conferencia Episcopal de Nicaragua aceptó ser mediador y testigo de un diálogo propuesto por el Gobierno de Daniel Ortega para superar una crisis que ha dejado al menos 30 muertos y 428 heridos.

El presidente del Episcopado, el cardenal Leopoldo Brenes, dijo en un mensaje ante los medios que aceptan estar en carácter de mediador y testigo del diálogo convocado por el presidente Ortega el domingo pasado "ante las gravísimas situaciones que ha vivido la nación nicaragüense y que se agudizaron la última semana que ha transcurrido".
Condenas internacionales

Por su parte, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Hussein, el gobierno de Estados unidos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenaron las muertes que han tenido lugar en Nicaragua en el marco de la represión de las protestas contra el Gobierno.

El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Hussein, llamó al Gobierno de Nicaragua a que garantice "investigaciones independientes y transparentes.

El conflicto estalló hace una semana por una polémica reforma al Seguro Social que aumentaba las cuotas de unos 700.000 empleados del sector formal y empresarios, y que finalmente fue derogada por Ortega el domingo.

Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó en Washington las muertes. "La represión directa a los manifestantes o la detención arbitraria de manifestantes es incompatible con el derecho de manifestar su opinión pacíficamente", indicó un comunicado del organismo autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Mientras, en un duro comunicado, el Gobierno de Estados Unidos acusó directamente al Gobierno de Ortega por la violencia que vive el país desde hace una semana: "La repugnante violencia política por parte de la Policía y de matones progubernamentales contra el pueblo de Nicaragua, particularmente estudiantes universitarios, ha golpeado a la comunidad internacional democrática", señaló la Casa Blanca.

Más muertos. Dos jóvenes que se reportaban como desaparecidos en Nicaragua, fueron encontrados muertos en la morgue del Instituto de Medicina Legal (IML), según informaron sus familiares. Los fallecidos fueron identificados como Roberto Carlos García Polanco y Marcos Antonio Samorio Anderson. Tras la confirmación de estas dos muertes, serían 30 los muertos por las protestas en contra de las reformas de la Seguridad Social.

Como resultado de los diferentes actos de violencia registrados en las protestas de Nicaragua, las organizaciones no gubernamentales y la Cruz Roja Nicaragüense contaban hasta al menos 28 muertos, entre ellos dos policías, un adolescente y un periodista, 428 heridos, y más de 200 manifestantes arrestados o desaparecidos. 

Tensión política. El conflicto estalló hace una semana por una polémica reforma al Seguro Social que aumentaba las cuotas de unos 700.000 empleados del sector formal y empresarios, y que finalmente fue derogada por Ortega el domingo (22.04.2018).

Dirigentes estudiantiles dijeron que seguirán protestando pese a la derogación de la reforma, "hasta que Ortega se vaya", porque consideran que mantiene una "dictadura familiar", que se ha reelegido mediante fraudes y que no permite a los opositores expresarse ni realizar movilizaciones políticas libremente.
No obstante, la vicepresidenta Rosario Murillo declaró que el país ha vuelto a la calma después de una semana de violencia. "Poco a poco se va retornando a la normalidad", dijo Murillo a medios oficiales. 

También agradeció el respaldo del Parlamento, dominado por el oficialismo, que este martes (24.04.2018) aprobó una resolución de apoyo al diálogo entre el Ejecutivo y el sector privado, cuya fecha de inicio y agenda no han sido divulgados.

Con cartulinas que pedían "diálogo y paz, no a la violencia" diputados oficialistas y opositores se enfrentaron a gritos este martes en el recinto legislativo, que alberga a 91 parlamentarios.