La Habana. La Iglesia Católica cubana inaugurará esta semana su primer seminario en más de medio siglo, en un símbolo de una progresiva normalización en sus relaciones con el gobierno comunista.

Obreros dan los últimos retoques al complejo color salmón que asoma entre la vegetación tropical a 15 kilómetros al sur de La Habana. Aquí el aire del campo huele a pintura fresca y suena a martillazos y ruido de taladros.

A la apertura el 3 de noviembre del nuevo centro de formación de sacerdotes asistiría el presidente Raúl Castro, una importante señal política.

"El sabe lo que para nosotros significa esta construcción. Hay una buena disposición del presidente hacia la Iglesia y lo está demostrando en su presencia en la inauguración", dijo a Reuters el rector del instituto, Antonio Rodríguez.

La nueva sede del seminario de San Carlos y San Ambrosio será inaugurada en el mejor momento en las relaciones de la Iglesia y el Estado comunista, caracterizadas durante décadas por una fuerte desconfianza.

La Iglesia se convirtió este año en un importante interlocutor del presidente Raúl Castro.

El arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, negoció con él la liberación de medio centenar de presos políticos y abrió -según diplomáticos occidentales- un canal extraoficial de comunicación entre Cuba y Estados Unidos.

El seminario reemplaza un complejo similar expropiado en 1966 a la Iglesia por el gobierno y transformado primero en un cuartel militar y que actualmente es una academia de policía.

El instituto religioso funcionaba desde entonces en un edificio del siglo XVIII en el centro histórico de La Habana que, dicen, quedó demasiado pequeño.

Rodríguez dijo que durante mucho tiempo la construcción de un nuevo seminario parecía sencillamente "impensable".

"Indiscutiblemente aumenta la visibilidad a la Iglesia. Tenemos que mirarlo con esperanza", destacó el sacerdote de 59 años.

Primera construcción en medio siglo. Los católicos cubanos ven al seminario como un paso hacia la apertura de nuevos espacios para la religión en la sociedad cubana. Es la primera construcción que la Iglesia ha sido autorizada a levantar en Cuba en medio siglo.

Para celebrarlo viajarán esta semana a La Habana obispos del Vaticano y varios países, entre ellos el arzobispo de Miami, Thomas Wenski.

El complejo de edificios con techo de teja organizados en torno a la capilla con vitrales que representan a San Carlos y San Ambrosio permitiría a Cuba responder al déficit de sacerdotes que arrastra desde la revolución, cuando un 75 por ciento de los curas se marcharon del país.

La construcción del seminario, un proyecto acariciado desde la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba en 1998, recibió fuerte espaldarazo con la llegada de Raúl Castro al poder en el 2006.

El Gobierno facilitó la compra de materiales y otros aspectos logísticos de la obra financiada con donaciones de la Conferencia Episcopal de Italia, la organización estadounidense Orden de los Caballeros de Colón y grupos católicos en Alemania.

"¿Cuánto costó? Eso se lo preguntamos a la Santísima Trinidad", dijo el rector Rodríguez.