El Ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza informó este viernes que al menos un palestino murió y otros 186 resultaron heridos, 113 de ellos con disparos, durante la séptima jornada de protestas organizadas para recordar la Nakba, o catástrofe palestina, como se conoce a la expulsión de los árabes de sus casas por parte de las autoridades israelíes, hace 70 años.

El Ejército de Israel, que cifró en 5.000 el número de personas que se congregó en la frontera, aseguró que las protestas han sido "violentas, se quemaron neumáticos y arrojaron piedras contra las tropas israelíes". Además se lanzaron cometas con objetos incendiarios con la intención de quemar las áreas de territorio israelí, informó un comunicado militar y dijeron testigos a EFE. "El Ejército está respondiendo con medios antidisturbios y abre fuego de acuerdo con las reglas de enfrentamiento", se indicó.

Según testigos palestinos, decenas de jóvenes cortaron la verja fronteriza en la parte sur de la Franja. La prensa, en tanto, aseguró que unos israelíes intentaron lanzar a su vez cometas ardiendo al lado gazatí de la frontera. Sin embargo, los artefactos acabaron causando un incendio en terreno agrícola israelí y los responsables fueron arrestados por las fuerzas de seguridad.

Podría aumentar la tensión. Según los médicos, entre los heridos de esta jornada hay un paramédico y dos periodistas, uno de ellos un fotógrafo autónomo que también trabaja para la agencia de noticias alemana dpa. Los tres recibieron un impacto directo en las piernas con latas de gas lacrimógeno. La víctima fatal, en tanto, fue alcanzada por una bala en Jan Younis, uno de los cinco puntos donde desde el pasado 30 de marzo y hasta el próximo 15 de mayo se convocan las concentraciones de la llamada "Gran marcha del Retorno".

Desde finales de marzo han muerto 54 palestinos, entre ellos dos periodistas, y 1.900 resultaron heridos bajo el fuego de los soldados israelíes. La tensión podría seguir escalando en los próximos días. Estados Unidos inaugurará el lunes 14 de mayo su embajada en Jerusalén, medio año después de su polémico reconocimiento de la ciudad como capital israelí, aunque los palestinos reclaman Jerusalén Este como su futura capital.