La Paz. Una posible inclusión de la demanda marítima boliviana en la cumbre del G77+China, a realizarse en la ciudad de Santa Cruz en junio, puede afectar el éxito de este evento mundial, advirtió este viernes el embajador adjunto de Bolivia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y responsable de coordinar la cumbre, Reymi Ferreira.xinhu

"Lo ha planteado por principio el presidente, porque está en nuestra Constitución, pero no es prudente y de repente podría más bien eso afectar la realización de la cumbre y la asistencia de algunos delegados", explicó Ferreira durante una conferencia de prensa en presencia del ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.

Dijo que si bien el presidente Evo Morales habló de esa posibilidad cuando anunció que asumiría la presidencia de este grupo, el más numeroso dentro de la ONU, lo hizo "por principio" y en el marco de lo que dispone la Constitución política del Estado (CPE).

Aclaró que ahora "representa a la organización más importante de países que componen las Naciones Unidas, no sólo representa a Bolivia".

El G77 está compuesto por 133 países de Africa, Asia, Oceanía y América, y Morales asumió la presidencia de este grupo el 8 de enero en Nueva York.

Morales instruyó a principios de enero, en un encuentro con los embajadores de Bolivia, a utilizar todos los escenarios internacionales posibles para explicar la demanda marítima planteada contra Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en abril de 2013, incluso a manera "de contrabando".

"El presidente Morales lo planteó. Hay que tener cuidado con esas sensibilidades", afirmó el responsable de organizar el encuentro internacional que se realizará en Santa Cruz.

Recordó, además, que el G77+China no es un bloque homogéneo, sino más bien heterogéneo, y que por tanto "para los objetivos mayores del mundo, de este grupo de países hay una agenda de temas multilaterales, de temas globales".

No obstante, recordó que la agenda oficial que se tratará en la cumbre aún no está definida, y que ese es un asunto en el que está trabajando directamente el embajador en la ONU, Sacha Llorenty.