Lima. La batalla decisiva entre el nacionalista Ollanta Humala y la conservadora Keiko Fujimori será por la conquista de un gran número de electores que aún no define por quién votar para la presidencia de Perú, entre dudas sobre los planes económicos y democráticos de los candidatos.

A menos de cuatro semanas de la segunda vuelta electoral del 5 de junio, los sondeos muestran que cualquiera de ellos podría lograr la presidencia, aunque Fujimori presenta una tendencia hacia arriba en las intenciones de voto, mientras que Humala parece haberse estancado.

Pero, gane quien gane, será difícil ver cualquier cambio radical en el rumbo económico de uno de los países con mayor crecimiento en el mundo debido a que deberán enfrentar un Congreso fragmentado, donde ninguna fuerza política tiene mayoría y las alianzas serán clave, según analistas.

La legisladora Fujimori, hija del ex presidente Alberto Fujimori ahora preso por abusos a los derechos humanos, tomó la delantera por primera vez en un sondeo divulgado este fin de semana con 41% de las intenciones de voto.

El izquierdista Humala, temido por los inversionistas pese a prometer que no haría ningún cambio radical en la boyante economía local en un eventual gobierno suyo, tiene 39%, según la firma encuestadora Ipsos Apoyo.

Hasta ahora, Humala había llevado la delantera y hasta llegó a tener una ventaja de 6 puntos porcentuales sobre Fujimori luego de la primera ronda electoral.

En tanto, los indecisos se mantienen en alrededor del 20 por ciento y ellos serán claves para inclinar la votación.

"Hay una tendencia, pero no hay lealtades partidarias en Perú y esto puede cambiar en cualquier momento", dijo a Reuters el profesor principal en política latinoamericana de la universidad de Harvard de Estados Unidos y profesor invitado de la peruana Universidad Católica, Steven Levitsky.

"Los dos candidatos son muy resistidos (...) y quien logre vencer los miedos con más credibilidad podrá ganar", agregó.

Anticampaña no basta. De acuerdo a los últimos sondeos, Fujimori parece ganar más adeptos en la capital de Perú, Lima, que tiene un tercio de la población electoral del país y donde según analistas se sienten los beneficios del actual boom económico.

En el interior del país, donde vive la mayoría del 30% de pobres del país, el voto duro es para Humala, principalmente en el sur y centro del país andino.

El director de Ipsos Apoyo, Alfredo Torres, destacó que la candidata fujimorista comenzó a subir en los sondeos como consecuencia de las críticas al plan de gobierno de Humala, como la propuesta de financiar la jubilación de personas mayores de 65 años con el ahorro de las pensiones privadas.

Pero la "anti-campaña" no bastará para ganar la elección y los votantes indecisos esperan ofertas más concretas que le aseguren su futuro y el desarrollo del país, agregó.

El mayor número de indecisos está ubicado en la clase media y los pobres difícilmente podrían cambiar sus preferencias, en mayor medida a favor de Humala y poco menos a Fujimori.

"No va ser suficiente levantar los miedos, sino la percepción de la gente de con quién (candidato) le va ir mejor", dijo Torres al comentar los últimos sondeos.

En ese sentido, una encuesta de Ipsos Apoyo reveló mejores expectativas de orden democrático y económico en un eventual gobierno de Fujimori que en una futura gestión del militar retirado Humala después del 28 de julio, cuando entregará la posta el presidente Alan García.

Vencer el pasado. Pero mientras se acerca la segunda ronda electoral, la apatía embarga a los peruanos pues la campaña no se refleja en las calles y no ha despertado entusiasmo entre los votantes.

La razón sería que casi el 45% de los electores no votó por Humala ni por Fujimori en la primera ronda.

Ese bolsón electoral optó por candidatos moderados, de un discurso menos radical y quienes ahora han dejado en libertad a sus simpatizantes para que definan su votación.

Torres de Ipsos Apoyo dijo que Fujimori habría ganado más en esa migración debido a que ella representaría mantener la estabilidad fiscal y la política económica.

Tras la primera ronda electoral del 10 de abril, Humala y Fujimori han intentado desterrar sus pasados para vencer la resistencia que se tiene frente a sus candidaturas.

Por un lado Humala, de 48 años, que compite por la presidencia por segunda vez, ha intentado quitar del recuerdo su propuesta de cambiar algunas reglas económicas y sus ideas de izquierda que le valieron el apoyo político del presidente izquierdista venezolano Hugo Chávez. Eso le jugó en contra en los comicios del 2006.

Por otro, Fujimori, de 35 años, quiere dejar atrás el legado del gobierno de su padre de corte autoritario y repleto de abusos a los derechos humanos por los cuales está preso.

Ella pidió recientemente disculpas por los excesos cometidos por su padre y, para despejar temores, hasta juró públicamente que no lo indultaría si llega al poder.

Más bien ha recordado las reformas de su predecesor que llevaron a una estabilidad de la economía y lograron vencer a la guerrilla izquierdista que asolaba al país.