La Paz. Indígenas bolivianos que marchan contra un proyecto carretero promovido por el gobierno endurecieron este lunes su protesta con nuevas exigencias, que incluyen la suspensión de vitales proyectos petroleros y un diálogo directo con el presidente Evo Morales.

Tras concentrar su reclamo en frenar la construcción de la vía terrestre, financiada principalmente por Brasil y planeada a través de una reserva ecológica donde viven comunidades indígenas, sumaron a sus exigencias que sean detenidos proyectos en el departamento sureño de Tarija, donde se genera cerca del 90% del gas boliviano.

Los indígenas aseguraron en el pliego de peticiones de 16 puntos que los megaproyectos hidrocarburíferos en ejecución afectan al medioambiente, provocando un impacto directo a las comunidades campesinas aledañas.

Para el gobierno, el rebrote de la tensión social está políticamente manipulado contra la gestión del presidente indígena Evo Morales, que ha enfrentado este año duras campañas de la oposición contra una inédita elección de jueces y un fallido reajuste de precios de carburantes.

La marcha, de 600 kilómetros hacia La Paz en la que participan centenares de indígenas, arrancó hace una semana y fue convocada después de que el gobierno ordenara a la constructora brasileña OAS empezar con las obras de la carretera de 310 kilómetros que unirá los departamentos de Cochabamba y Beni y que costará US$420 millones.

"La marcha está saliendo porque un ministro ha dicho que las puertas del palacio de gobierno están abiertas y ha pedido que vaya sólo una comisión, pero los marchistas han dicho 'si las puertas están abiertas iremos todos y no sólo una comisión'", dijo el líder indígena Lázaro Tacó desde San Ignacio, pueblo a 90 kilómetros de Trinidad, capital del departamento oriental de Beni donde comenzó la caminata.

Los indígenas amazónicos defienden el llamado Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), una reserva de más de un millón de hectáreas en el centro del país por donde pasaría la carretera que Morales impulsa como una de sus obras estrella.

"Inicialmente se oponían solamente a la construcción del tramo II de la carretera entre Villa Tunari y San Ignacio de Moxos, el pasado viernes dijeron que son 13 sus demandas y un día después las ampliaron a 16", reclamó este domingo el presidente Morales.

A pesar de las nuevas demandas, el gobierno dijo que ratificaba su intención de dialogar con ese sector, aunque ellos no aceptan sino conversar directamente con el mandatario, quien ha sustentado en los indígenas gran parte de su apoyo en la presidencia.

El gobierno de Evo Morales defiende la construcción de la carretera, por considerarla un mecanismo de desarrollo e integración en uno de los países más pobres de América Latina.

La economía boliviana se sustenta en gran medida por las exportaciones de gas natural a Brasil y a Argentina, que en el primer semestre totalizaron US$1.651 millones.