“México sigue siendo uno de los países más peligrosos del mundo para los defensores de los derechos humanos y los periodistas. Las agresiones (...) ocurren con frecuencia, lo que genera un clima preocupante de autocensura e intimidación”, destaca un informe publicado por la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) y Brigadas Internacionales de Paz (PBI).

Al evaluar los avances y deficiencias del Mecanismo Nacional para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de México, ambos organismos destacan que entre el 2006 y el 2015, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos recibió 380 denuncias de agresiones contra defensores, incluyendo 25 asesinatos en el periodo entre el 2010 y el 2015; aproximadamente 40% de estas denuncias fueron presentadas durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Además, en sólo los primeros cinco meses del 2016, por lo menos cinco periodistas fueron asesinados, probablemente como consecuencia de su trabajo; asimismo, los defensores de derechos humanos se han enfrentado a actos de difamación.

El mecanismo actualmente tiene 316 casos bajo su protección, representando a 300 defensores y 219 periodistas. Según datos del gobierno, 38% de los probables agresores en estos casos son servidores públicos, mientras que 31% son particulares y el otro 31% no son identificados.

Más de la mitad de los casos del Mecanismo de Protección provienen de periodistas y defensores ubicados en: Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y la Ciudad de México.

El informe concluye que el mecanismo es una solución de corto plazo a la inseguridad que enfrentan los defensores y periodistas y que la manera más efectiva de combatir las agresiones y amenazas es investigar y sancionar a los responsables.