Al igual que España con Cataluña, Inglaterra utiliza al bloque comercial para disuadir a los independentistas escoceses. Cameron advirtió que si  se separan de Gran Bretaña deberán pedir su reingreso a la alianza.

El gobierno británico advirtió este viernes que si Escocia decide independizarse a través del referendo convocado para 2014, dejará de ser miembro de la Unión Europea (UE).

En un breve comunicado, la administración del primer ministro David Cameron dejó en claro que si ganan los deseos separatistas, Edimburgo deberá volver a formular su pedido para formar parte del bloque continental.

La declaración surge como respuesta a la afirmación del ministro principal de Escocia, Alex Salmond, sobre la existencia de informes jurídicos que avalan la permanencia en la UE.

El gobierno regional escocés, incluso, abrió una investigación para determinar si Salmond no quebró el llamado código de conducta gubernamental, al engañar a los ciudadanos sobre unos documentos que no existen.

Esta semana, el viceprimer ministro británico, Nick Clegg, explicó que el ingreso automático de una Escocia independiente a la UE “no tiene ningún fundamento”.

Agregó que los nacionalistas escoceses “no quieren enfrentar lo que pasaría con las cuotas de pesca, la política agrícola o la regulación bancaria. Por eso han preferido la negación en vez del asesoramiento legal”.

De esta forma, Londres busca meter presión en su campaña para que el Reino Unido no pierda territorios.

Lo curioso es que el argumento de la UE llega en un momento en el que aumentan las voces políticas, sobre todo desde el propio Partido Conservador, que le piden a Cameron una salida del bloque continental.

Por el lado de Escocia ya hubo problemas internos con la decisión de mantener en el futuro la afiliación a la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN), pese a que el país, si se independiza, quiere declararse anti nuclear.

A mediados de octubre, Cameron y Salmond firmaron el acuerdo por el cual Escocia mantendrá un referendo por su independencia en el otoño boreal de 2014.

La consulta tendrá una sola pregunta sobre si se desea la separación y podrán participar los jóvenes de 16 y 17 años.