San Juan. Una iniciativa legislativa para la despenalización del consumo de marihuana con fines medicinales y religiosos llegará mañana al Senado de Jamaica, donde el 30 de enero comenzará el debate de la propuesta.

La Cámara alta jamaiquina recibirá este viernes una serie de enmiendas a la Ley de Drogas Peligrosas de 1948 que, de aprobarse, supondrían la despenalización del "ganja", término acuñado por los rastafaris para referirse a la marihuana.

Los cambios legislativos, en los que la isla lleva meses trabajando, proponen que su consumo no sea delito, siempre que se cuente con una licencia, que se concederá a quienes demuestren intereses religiosos (reclamados por los rastafaris) o medicinales.

Además, proponen que deje de ser delito portar un máximo de dos onzas (56 gramos) de "ganja", aunque la persona será multada con una falta administrativa.

Según explica el Gobierno en un comunicado, las enmiendas también contemplan la creación de la Autoridad de Permisos de Cannabis para regular la industria medicinal.

"La autoridad creará regulaciones para definir los procedimientos y criterios para conceder y retener las licencias y permisos para el cultivo, procesamiento, distribución, venta y otras manipulaciones del 'ganja'", dijo el senador y ministro de Justicia, Mark Golding, el miércoles a medios locales.

Golding, que deberá autorizar en última instancia toda la normativa promovida por el organismo, de ser este creado, indicó que las enmiendas llegarán al Senado mañana, pero el debate comenzará el 30 de enero.

En cualquier caso, esta serie de enmiendas -que el senador prevé sean aprobadas con rapidez- representan un gran cambio para la isla caribeña que ha prohibido el consumo de marihuana por casi siete décadas.

"Es un gran alivio y un paso hacia la dirección correcta", afirmó hoy Horace Matthews, líder del movimiento rastafari de Jamaica, en el diario Jamaica Gleaner.

El gobierno de Jamaica reconoció en 2003 al culto rastafari como religión, tras una sesión del Tribunal Constitucional en la que se advirtió que ello no suponía la legalización del "ganja", cuyo consumo defiende ese credo.