Washington. La Corte Suprema de Estados Unidos respaldó este jueves una ley de Arizona que permite al estado cerrar empresas que contratan inmigrantes ilegales, ingresando al feroz debate sobre políticas de inmigración.

La opinión de la mayoría del máximo tribunal escrita por el presidente de la corte John Roberts rechazó los argumentos que sostenían tanto grupos empresariales y defensores de derechos, como el gobierno de Barack Obama, acerca de que la ley de Arizona entraba en conflicto con la ley federal de inmigración.

La decisión de la Corte Suprema de mantener la legislación que sanciona al empleador podría impulsar a otros estados y ciudades a adoptar sus propias medidas estrictas anti-inmigración.

La ley del 2007 apoyada por la Corte es diferente a la estricta legislación de Arizona adoptada el año pasado y es criticada por Obama que estableció que la policía debe comprobar el estatus inmigratorio de cualquier persona sospechada de estar en el país de forma ilegal.

Un juez federal y luego una corte de apelaciones suspendieron las partes más controvertidas de la última ley. Arizona prometió apelar aquel fallo ante la Corte Suprema.

Se cree que alrededor de 11 millones de inmigrantes ilegales viven en Estados Unidos. La inmigración se ha convertido en un tema central en estados como Arizona, en la frontera con México.

La ley de Arizona suspende o revoca las licencias de empresas para penalizar a los empleadores que contraten a inmigrantes ilegales a consciencia y dispone el uso de un sistema de verificación electrónica para comprobar si los empleados están autorizados a trabajar en los registros federales.

El gobierno de Obama y el Congreso no han podido ponerse de acuerdo en medidas de inmigración integrales.

Una corte de apelaciones apoyó la ley para las empresas en Arizona y, en una votación 5 a 3, la Corte Suprema afirmó ese fallo. "Arizona ha tomado el camino que seguramente generará menos tensión con la ley federal", concluyó Roberts en un dictamen de 27 páginas.