Nogales, México. El fallo de una jueza estadounidense de bloquear este miércoles partes clave de una nueva ley de inmigración en Arizona hizo poco para animar a los mexicanos, quienes dicen que la creciente xenofobia en Estados Unidos es su peor enemigo.

Incluso, a pesar de que el Gobierno mexicano dijo que el fallo de la jueza Susan Bolton es un paso en la dirección correcta, personas en la ciudad mexicana de Nogales, fronteriza con Arizona, acusan a las autoridades de deportarlos por trabajar en empleos que rechazan los estadounidenses.

"Se puede sentir la represión, el odio contra nosotros en las calles de Estados Unidos", dijo Javier Méndez, un mexicano que trabajaba lavando platos en Oregón hasta que fue deportado esta semana. "Fui a visitar a mi madre en Tucson y me tiraron a la cárcel y me separaron de mi familia", agregó.

En años recientes, la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos ha intensificado la vigilancia mientras se busca frenar el flujo de drogas, armas e inmigrantes indocumentados a través de la porosa frontera común.

Se cree que hay unos 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en todo Estados Unidos. 9% de la población de Arizona es mexicana, según datos del país latinoamericano.

El fallo de Bolton congeló partes de la ley, aprobada hace tres meses por el legislativo de Arizona, controlada por Republicanos, como la que requería que la policía determinara el estatus de inmigración de una persona detenida o arrestada si un oficial cree que el individuo no está de forma legal.

La jueza también bloqueó las previsiones que exigían a los inmigrantes portar sus documentos en todo momento.

La suerte de la controvertida ley es incierta, debido a que la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, prometió una apelación.

"Sabemos que aun con un 'No' a la ley, el sentimiento de xenofobia se incrementó, lo que no se borrará con la decisión de una juez", dijo Rafael Hernández, director de un grupo defensor de derechos de inmigrantes en Tijuana, fronteriza con San Diego, California.

Encuestas muestran un sólido apoyo a la ley por parte de estadounidenses y habitantes de Arizona.

"No es solamente contra la ley que protestamos, es el odio que la acompaña", dijo Sergio de Alba, un líder de campesinos, durante una protesta el miércoles en la Ciudad de México.

Mejor paga. Inmigrantes indocumentados se quejan que son arrestados en redadas de agentes estadounidenses, forzados a abandonar a sus familias y deportados sin dinero hacia peligrosas ciudades mexicanas sobre la frontera. Muchos han estado la mayor parte de sus vidas en Estados Unidos y apenas hablan español.

Muchos hispanos en Estados Unidos votaron por el presidente Barack Obama con la esperanza de que pudiera empujar reformas que les permitiera una residencia legal a los inmigrantes indocumentados.

La creciente violencia en México, donde el presidente Felipe Calderón le ha declarado la guerra a los poderosos cárteles de las drogas, ha incrementado los llamados para reforzar los controles en la frontera.

Pese a la débil economía de Estados Unidos, muchos mexicanos sueñan con trabajar en el vecino país del norte, donde a menudo pueden obtener más ganancias en una hora que en todo un día de trabajo en México.

Arizona es el principal corredor que usan los traficantes de inmigrantes indocumentados en sus movimientos hacia Estados Unidos. Los indocumentados enfrentan más controles desde los ataques del 11 de septiembre.

"A mí me pusieron en una cárcel en los Estados Unidos con asesinos y delincuentes de sentencias de 25 años", dijo José Antonio López, quien fue deportado a Nogales la semana pasada tras haber sido arrestado en Las Vegas. "Lo único que hice mal fue cortar el zacate (pasto) de alguien", agregó.