San Salvador. La Organización de Estados Americanos (OEA) requiere mecanismos más concretos para prevenir crisis políticas como la de Honduras, dijo el secretario general del organismo, José Miguel Insulza.

Insulza habló de procesos preventivos con mayor solidez para corregir las deficiencias que tiene la OEA en materia de protección de la institucionalidad en los países miembros de la entidad.

Junto al canciller salvadoreño, Hugo Martínez, Insulza dio una conferencia de prensa para dar detalles de las resoluciones que en materia de seguridad hará la OEA en la 41 Asamblea General.

De esta forma, el inicio de la esta sesión, que se desarrollará entre este domingo y el 7 de junio, está marcada por fuertes cuestionamientos contra la OEA por su rol en la crisis hondureña y porque se considera que los acuerdos sobre seguridad no tendrán el acompañamiento de todos los países de la región, pese a que firmen la resolución.

A Insulza se le consultó si, con fundamento en la Carta Democrática Interamericana, debe haber sanciones más fuertes que la suspensión de la OEA para un país que sea víctima de un golpe de Estado.

Explicó que a nivel regional hay procedimientos para condenar golpes de Estado, pero que la Carta Democrática es más amplia para proteger a los gobierno terminen sus períodos.

Pero dijo que hay urgencia de que la OEA tenga un papel más activo para evitar crisis, porque "es dificil aplicar medidas después de un golpe".

Insulza recordó su "lamento" por no saber qué hubiese pasado en Honduras si la OEA hubiera mandado una misión cuando existió la crisis previo al derrocamiento del expresidente Manuel Zelaya, quien terminó separado del poder por promover una ilegal consulta popular en junio de 2009.

"Esto tiene que ver con las deficiencias de nuestro mecanismo, porque hay que tener autorización de los países para ir (mediar en la solución de una crisis) y en el caso de Honduras eso no se solicitó", aseguró.

La democracia también se fortalece cuando se solucionan otros problemas importantes como la pobreza, la exclusión social y la inseguridad, remarcó.

La diferencia del derrocamiento de Zelaya con otras separaciones de presidentes en el continente americano es que "el golpe de Estado se hizo para cambiar un presidente con plazo fijo".

Pero consideró que la condena mundial al derrocamiento del ex presidente ayudó a que al ex mandatario Roberto Micheletti no se quedara más tiempo en el gobierno, porque de lo contrario "se hubiese quedado un ratito más".