Ferreira Gullar, conocido intelectual brasilero, criticó con dureza el funcionamiento de la ley de la marihuana en su columna de la Folha de Sao Paulo, publicada el domingo.

“En breve, Uruguay se convertirá en el mayor productor mundial de marihuana, para la felicidad y enriquecimiento de los traficantes. Espero, sinceramente, estar equivocado”, concluye el ensayista y poeta brasilero su opinión sobre la droga y el rol que esta ha tomado en el mundo en los últimos años.

Luego de ejemplificar con lo que sucedió en Estados Unidos, en donde se legalizó porque se entiende que “es inofensiva y hasta medicinal” dijo que “hay muchos calmantes que se venden en las farmacias y no son alucinógenos como la marihuana. ¿Debemos concluir que por ser alucinógena es que es legalizada? Tengo una posible explicación para eso: muchas de las personas que hoy tienen poder de decisión son los jóvenes de aquella época que hoy tienen 50 o 60 años. Las drogas son parte de su historia por más de que no consuman. Tampoco las condenan para que no se piense que se convirtieron en personas iguales a los viejos tarados de aquella época”.

“Ese puede no ser el caso de José Mujica, presidente de Uruguay, que no solo propuso la legalización de la marihuana sino también controlar toda la producción, la venta y el consumo de la droga en su país. Creará una especie de ‘Maconhabras’ (como referencia las empresas estatales, como Petrobras y otras tantas)", declaró. 

"En el caso de Mujica, las intenciones son las mejores posibles, pues él cree que, asumiendo el control total de la droga, anulará la acción de los traficantes. Su proyecto prevé que cada consumidor tenga derecho a fumar 40 cigarros de marihuana por mes (sic, son 40 gramos), desde el momento que se inscribe oficialmente como marihuanero".

Y el brasileño sigue con su análisis. "Cómo llegó él a este número, no lo sé, pero puede suceder que el marihuanero no quede satisfecho con esa cantidad. Nada impide que una legión de falsos consumidores se inscriba para tener derecho a esos 40 cigarros (sic), que se tornarán en millones, en el total millones, obligando así al gobierno a aumentar incesantemente la producción”, escribió.

Entre otras cosas, en la columna, que titula “De los males, el menor”, el escritor brasilero indica que le cuesta entender la fama de la marihuana. Pero explica que si bien es imposible ignorar el efecto altamente destructivo de las drogas, “oponerse a ellas es ‘careta de viejo’, ya que entre otras cosas, las drogas se convirtieron en señal de juventud. ¿No fueron los jóvenes los que las introdujeron a la sociedad contemporánea? ¿Y no fueron los viejos idiotas los que las condenaron? Oponerse a las drogas hoy pega mal, tolerarlas, pega bien”.

Ferreira Gullar es el nombre artístico de José Ribamar Ferreira que nació en 1930 en Maranhao. El “Poema sujo (Poema sucio)”, su obra más conocida, fue escrita en Argentina, donde estaba exiliado. Fue militante del Partido Comunista Brasileño, por esto permaneció fuera del Brasil desde 1964 hasta 1985.

En 2002 ganó el premio Príncipe Claus, en 2007 el premio Jabuti en la categoría libro de ficción y en 2010 el premio Camões, el más importante de la literatura en portugués.Ferreira Gullar, conocido intelectual brasilero, criticó con dureza el funcionamiento de la ley de la marihuana en su columna de la Folha de San Pablo.